716. ¡Renuncien a los bienes terrenales! ¡Solo así reconocerán los celestiales! — 14.10.2014

Mi hija. Mi querida hija. Por favor, hoy diles lo siguiente a los hijos de la Tierra:

Mis hijos. Mis tan amados hijos. Por favor, conviértanse, Mi amado rebaño de hijos, porque la salvación de sus almas “pende de un hilo”, es decir, quien no se convierta será arrebatado al Padre, y entonces Jesús ya no podrá hacer nada más por ustedes, porque cuando el diablo los “arrebata” al Padre, esto sucede ÚNICAMENTE por una razón: ¡ustedes no se han declarado a favor de Jesús!

Así que no sigan con su existencia de lujo y cosas terrenales, sino denle a Jesús su SÍ y pónganse bajo su cuidado, es decir: ¡confíen en ÉL (!), en su Salvador, porque solo a través de ÉL encontrarán la salvación, pero todo lo demás provocará que ustedes serán entregados “como forraje” a los pies del diablo!

¡Conviértanse, Mis amados hijos, ¡y den su SÍ a Jesús! Abandonen los bienes terrenales y los placeres, ¡RENUNCIEN! Así encontrarán a Jesús y su eternidad no será en perdición, sino al lado de su Redentor, que los llevará al Padre. Que así sea.

¡Renuncien a los bienes terrenales! Solo así reconocerán los celestiales. Amén.

Su Madre en el Cielo que los ama.

Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.