759. ¡Humo que se desvanece! — 25.11.2014

Mi hija. Mi querida hija. Sé lo triste que estás. Por favor, escribe, hija Mía, porque Nuestra

palabra DEBE ser escuchada:

Mis queridos hijos. Lo que Yo, su Madre en el Cielo que los ama, tengo que decir hoy es lo siguiente:

Su mundo se desvanece y con él toda apariencia y brillo artificial, porque ustedes VIVEN EN UN MUNDO DEL DIABLO, porque han caído en sus trampas y no saben cómo salir de ellas, ni son conscientes de que están atrapados en un mundo de apariencias y, por lo tanto, no ven lo que es realmente verdadero e importante, pero todo esto, lo que les resulta tan cómodo —y a algunos también incómodo— les será quitado.

Mis hijos. No confíen en la apariencia externa, porque no es más que humo que se desvanece. Reflexionen, profesen su fe y tomen conciencia de la verdad: Mi Hijo es el amor, la vida y su camino. Quien no LO acepte, se perderá, pero quien se convierta, LO siga y confíe plenamente en ÉL, ¡será elevado!

Todas sus dificultades entréguenlas a ÉL, a su Jesús, ¡y corran a sus brazos! ÉL los acogerá y los guiará y los llevará a los brazos del Padre.

Tengan un poco más de paciencia, los que creen firmemente en ÉL. El momento de su venida se acerca cada día más, y ÉL los dará su salvación.

Mis hijos. ¡Jesús los está esperando! ¡ÉL los ama! Profesen su fe en ÉL y entréguenle todas sus cargas: ÉL las llevará por ustedes y nunca los dejará solos. Amén.

Los amo.

Su Madre en el Cielo.
Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.