765. ¡Compartan con sus semejantes, porque ahora deben estar ahí los unos para los otros! — 01.12.2014

Mi hija. Mi querida hija. Por favor, diles hoy a los hijos que los amamos.

Nuestro amor por ellos es tan grande, pero tan pocos de ustedes lo corresponden. Si tan solo pudieran aceptarlo, ¡ay, ustedes serían un tanto más felices. Serían hijos del Señor satisfechos y felices, y el diablo apenas tendría poder sobre ustedes, porque estarían firmemente arraigados en Mi Hijo, que los acompaña en cada paso del camino, si tan solo LE dejaran.

Mis hijos. Declárense ahora, porque pronto será demasiado tarde para su conversión. El “gran horror” aún está por llegar, y [ahora] ya tantos hijos se hunden en el sufrimiento y la pobreza.

Mis hijos. ¡Compartan con sus semejantes, porque ahora deben estar ahí los unos para los otros! No se dejen aprovechar ni explotar por las llamadas organizaciones humanitarias, sino compartan con los que los rodean. Hay tanta necesidad DIRECTAMENTE a su alrededor, ¡pero muy pocos de ustedes la ven!

No busquen la deducción fiscal por medio de donaciones, sino den de corazón y tanto como puedan. Nadie tiene la culpa de estar en una situación económica peor que otro, porque cada uno tiene que cargar con lo suyo en la vida. Aquellos a los que ustedes llaman inútiles necesitan más que nunca su amor, su atención y su ayuda.

No le den dinero al alcohólico para que compre más alcohol, sino ayúdenlo a (volver a) valerse por sí mismo, apoyándolo y mostrándole que ustedes o una institución de ayuda están ahí para él. Visítenlo para que se sienta amado y no abandonado.

Mis hijos. Hay mil y más maneras de ayudarse unos a otros. Por favor, sigan Mi llamado y cuídense unos a otros, porque es el amor, la atención, el estar ahí para los demás lo que los lleva a Jesús y al Reino de los Cielos. Amén. Así sea.

Ayúdense unos a otros y ámense unos a otros.

Su Madre que los ama en el Cielo.

Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.