746. ¡Suban al barco de la Vida Eterna! — 11.11.2014

Mi hija. Mi querida hija. Qué bueno que hayas llegado. Por favor, escribe, hija Mía, y diles hoy a los hijos de la Tierra lo siguiente:

Si no comienzan a orientar su vida completamente hacia Mi Hijo, su Santo Jesús, entonces los tiempos que se avecinan serán cada vez más difíciles para ustedes, y SIN LA CONFIANZA EN MI HIJO, ¡difícilmente podrán aguantar! ¡DEBEN entregarle su vida a ÉL para que ÉL pueda cuidar de ustedes!

¡Hay tantas almas al borde del abismo, y no habrá salvación para ellas si no se convierten y siguen actuando como si Mi Hijo no existiera! ¡DEBEN encontrar a Jesús, o su alma se perderá en manos del diablo!

Otros, en cambio, creen en Mi Hijo, pero NO CONFÍAN EN ÉL. ¡Esto es una falta grave contra ÉL! Ustedes no LE atribuyen nada, viven su vida según su [propia] voluntad y están atrapados y cegados -(¡)atascados en el mundo del diablo(!)-, de modo que perecerán si no se confiesan a ÉL de verdad y con todo su corazón!

¡Mi Hijo es Divino! ¡ÉL ES el Dios Trino! Así que confiésense plenamente a ÉL y no LO ofendan más, porque su comportamiento no es digno en absoluto. Es irrespetuoso y SIN fe, porque si dicen que creen en ÉL, ¡entonces DEBEN confiar plenamente en ÉL y vivir según SU voluntad y SUS enseñanzas!

Así que ¡arrepiéntanse ahora, almas tibias, porque no les queda mucho tiempo! ¡Suban al barco de la Vida Eterna y dejen que Jesús sea su timonel! ÉL los llevará a casa a través de la tormenta y el oleaje, y entrarán/arribarán sanos y salvos y felices en el puerto del Nuevo Reino.

Así que entreguen ahora su vida a ÉL, el Hijo Todopoderoso del Padre, y entren en el puerto de la Vida Eterna. No esperen más, porque una vez que el barco haya zarpado, lo tendrán difícil. Se hundirán en la tormenta de los tiempos y serán arrastrados al fondo del mar. Los demonios del diablo los devorarán mientras ven cómo el barco llega sano y salvo al puerto de la eternidad con todas las almas fieles. Se darán cuenta de que deberían haber subido a ese barco, pero no lo hicieron. Sentirán la paz y la Alegría Divina de Jesús y de las almas fieles a ÉL, y su horror será terrible cuando se dan cuenta de lo que han perdido. Los demonios los llevarán al infierno, y su sufrimiento y tormento eterno durarán para siempre, porque no han confiado en Jesús, sino que han querido vivir según su [propia] voluntad.

Mis hijos. ¡No forjen su eternidad en el reino infernal del diablo, sino suban al barco que Jesús está conduciendo! ÉL llevará a todos los hijos fieles sanos y salvos al Padre, pero quien no confíe en ÉL, se perderá.

Mis hijos. Yo, su Santa Madre en el Cielo, espero sinceramente que hoy comprenderán bien Mi lenguaje figurativo. No queremos ver perdido a ningún hijo, ¡así que despierten y no dejen que el barco zarpe sin ustedes!

Corran, Mis hijos, corran todos hacia Jesús, ¡porque ÉL los está esperando lleno de alegría! Amén.

Los amo,

Su Madre en el Cielo.
Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.