771. ¡Díganselo a sus sacerdotes, pues ellos (ya) no lo saben! — 07.12.2014

Mi hija. Mi querida hija. Qué bueno que hayas venido. Por favor, diles hoy a los hijos de la Tierra lo siguiente:

Su luz debe resplandecer y unirse a Jesús, pues así mantendrán Su amor hacia los hombres y lo conservarán en su mundo, no importa lo que haga el diablo.

Mis hijos. Las profanaciones son grandes y Nos causan un sufrimiento enorme. Sus santos están sufriendo. Oren a ellos y oren contra todas estas profanaciones, pues están desacralizando su mundo con sus actos sin escrúpulos e introducen el satanismo allí donde el amor de Mi Hijo tenía su hogar.

Mis hijos. No permitan que destruyan sus Santas Iglesias, que se las quiten ni que las desvíen para fines mundanos, paganos y/o satánicos. ¡Preserven su Sagrado ritual de la Misa y reciban a Mi Hijo en la Sagrada Eucaristía! Solo un sacerdote consagrado de Mi Hijo puede distribuir Su Cuerpo, la Sagrada Hostia, a ustedes, los fieles; NADIE MÁS PUEDE TOCARLA CON LAS MANOS -¡NI TAMPOCO USTEDES, Mis hijos! Díganselo a sus sacerdotes, pues ellos (ya) no lo saben.

Mis hijos. ¡No profanen lo que es Santo, y no permitan que se les quiten y/o sustituyan sus estatuas de los santos! Estén advertidos, porque el maligno está “introduciendo” cada vez más símbolos de Satanás y cultos paganos en su mundo, y bajo ello sufrirán o ya están sufriendo sus iglesias.

Mis hijos. Sean siempre fieles a Jesús y completamente entregados a ÉL. ¡No duden, sino crean! Yo, su Santa Madre en el Cielo, se lo pido. Amén. Así sea.

Su Madre en el Cielo que los ama.

Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.

“Mi hija. Diles a los hijos que los amamos y les agradecemos por su oración ferviente. Amén. Su Madre en el Cielo con los Santos de la Comunión de los Santos. Amén.”