847. ¡HONREN AL SEÑOR CON SU OFRENDA DE AYUNO! — 17.02.2015

Mi hija. Mi querida hija. Por favor, diles hoy lo siguiente a los hijos de la Tierra:

Mis hijos. Mis hijos, a quienes tanto amo. Ahora que comienza la Cuaresma, ¡HONREN AL SEÑOR CON SU OFRENDA DE AYUNO!

Asistan a Sus Santas Misas con regularidad, (¡) purifíquense (!), hijos Míos, ¡y prepárense para ÉL!

Realicen la adoración donde puedan y/o visiten sus Lugares Sagrados. Con ello LE dan al Señor

una gran alegría, Mis hijos.

¡Aprovechen ahora este tiempo para liberarse del pecado (Santo Sacramento de la Confesión) y arrepiéntanse! Solo quien se arrepienta sinceramente de sus pecados “experimentará la resurrección”, pero quien no se desprenda del pecado, persista en él y no se arrepienta, tampoco podrá ser perdonado, pues él mismo “no tiene nada que perdonarse” (a su criterio) y, por lo tanto, nunca pedirá perdón de manera sincera.

Mis hijos. Tengan bondad en el corazón y sean fieles a Jesús. Prepárense y honren al Señor con su(s) ofrenda(s) de ayuno. No se “castiguen” hasta caer en la enfermedad, ¡sino que ofrezcan con alegría y entrega al Señor! Quien sienta “amargura”, no ofrece su ofrenda con alegría.

Así que ofrezcan lo que puedan y no lo que “otros” esperan de ustedes. Todo lo que hagan por amor al Señor y/o “dejen de hacer” (renunciar a: (ciertos) alimentos, alcohol, carne, dulces, etc., malos hábitos, tibieza y mucho más) es una ofrenda para ÉL.

Aprovechen, pues, esta Cuaresma para prepararse para la “obra de la redención” del Señor, QUIEN, como “Cordero de Sacrificio”, murió en la cruz por la redención de cada uno de ustedes. Háganse dignos de recibir este regalo, pues solo quien esté puro y “unido” a Jesús recibirá este regalo.

Amén. Así sea.

Su Madre en el Cielo.
Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.