539. ¡Son ustedes los que dan alegría a Nuestros corazones! — 29.04.2014

Mi hija. Mi querida hija. Gracias. Yo, tu Santa Madre en el Cielo, estoy aquí contigo (Jesús y Dios Padre están con Ella sonriendo alegre y amorosamente). Hoy queremos decir lo siguiente a los hijos de la tierra:

Mis hijos. Mis tan queridos hijos. Ustedes, ¡fieles seguidores de Jesús! ¡Son ustedes los que dan alegría a Nuestros corazones y obtienen las gracias en abundancia para todos los hijos de la tierra!

Su oración, Mis tan amados hijos, es extremadamente importante. Es como una llave que les abre las puertas a los tesoros del Señor. Al mismo tiempo, ¡es su arma contra el mal, que disuade e incluso previene muchos males y atrocidades! ¡Es además su protección y la fuente, la fuerza motriz que ayuda a los demás a convertirse!

Mis hijos. Mis hijos fieles, tan amados por Mí, por Jesús y por el Padre. ¡Continúen rezando en Nuestras intenciones! Recen las oraciones que les hemos dado en estos y otros mensajes y continúen siguiendo Nuestra llamada porque: (¡)USTEDES ESTÁN LOGRANDO COSAS GRANDES (!) a través de su oración, su entrega, su amor y su sacrificio!

Desde el fondo de Nuestros corazones, les damos las gracias, porque están obteniendo gracias para todos los hijos de la tierra y los tesoros del Padre se están extendiendo por todo el mundo.

Crean y confíen. Nuestra palabra es sagrada.

Con profundo amor y gran agradecimiento,

Su Madre en el Cielo quien los ama.

Madre de todos los hijos de Dios con Dios Padre, Creador de todo ser, y Jesús, Salvador del mundo. Amén.

“El Señor ha hablado junto con María y Jesús. Crean y confíen, porque la fuerza de su oración tiene un poder inimaginable (para ustedes). Utilícenla y sigan (así) aprovechando los tesoros que el Padre tiene reservados para ustedes. Yo, el Ángel del Señor, se lo digo. Amén.

Su Ángel del Señor.”

Divulga esto, Mi hija.

(Dios Padre)

538. ¡Mi alegría es grande! — 28.04.2014

Mi hija. Mi querida hija. Siéntate Conmigo, hija Mía, y escucha lo que Yo, el Padre Todopoderoso, tengo que decir hoy a Mis hijos de la tierra:

Desde lo más profundo de Mi Corazón Paternal que tanto los ama les doy hoy las gracias a todos ustedes que, en el más íntimo, profundo y sincero amor han celebrado la Fiesta de la Divina Misericordia en honor de Mi Hijo, su Jesús.

Mi alegría es grande. Son ustedes los que mantienen viva la fe en Nosotros, los que confían en Mí, en Mi Hijo, los que viven y transmiten las enseñanzas de Mi Hijo. Con su oración ustedes «salvan» al mundo, porque el pecado que ha afligido a la tierra y a los hijos de los hombres es grande e imperdonable, si no fuera por ustedes, Mis fieles hijos – con su oración, su fe, su confianza «sostienen» este mundo, tal que innumerables almas más puedan aún convertirse- y la misericordia de Mi Hijo -la que EL ha obtenido para TODOS ustedes a través de Su muerte en la cruz- el perdón de los pecados a través de ÉL, ¡que es su Salvador y quiere salvar a TODOS los hijos de la tierra!

Mis hijos. Gracias. Ustedes deleitan a Mi Corazón Paternal que tanto los ama, y Mis gracias fluyen en gran abundancia sobre ustedes, sobre su tierra y en los corazones de todos Mis hijos gracias a ustedes y al amor tan grande de Mi Hijo por TODOS los hijos de la tierra.

Cada hijo de la tierra va a sentir Mi amor. Esto les dará otra oportunidad para la conversión, porque las gracias que derramo en los corazones de Mis hijos encenderán la llama del amor en ellos, un amor que muchos de ellos no conocían antes. Por eso, Mis hijos fieles, ¡sigan rezando para que estas almas, (todavía) tan perdidas, puedan volver a Mí, su Creador!

Su oración y el seguimiento de Mi llamada -en estos y otros mensajes- lo ha conseguido.

¡Su oración puede ayudar a millones de hijos más a convertirse! Los amo y los guardo en Mi amor.

Su Padre en el Cielo quien tanto los ama. Amén.

«El Señor ha hablado, así que sigan Su llamada. Sigan rezando por las pobres almas del purgatorio y ayuden a través de su oración a las almas (todavía) perdidas a encontrar a Jesús y a Dios Padre. Yo, el Ángel del Señor, se lo digo. Amén.

Su Ángel del Señor.»

«Mi Padre es Todopoderoso y en Su omnipotencia EL les concede este precioso don que conducirá muchas más almas hacia Mí. Oren, Mis hijos, porque su oración es poderosa. Su Jesús quien los ama. Amén.»

Divulga esta, Mi hija.

537. Domingo de la Divina Misericordia — 27.04.2014

Mi hija. Mi querida hija. Aquí estás. Yo, tu Santo Jesús, estoy aquí contigo y Me alegro, porque: muchos de Mis hijos fieles Me han honrado hoy en la fiesta de Mi Misericordia. Han celebrado la fiesta con amor y alegría y con la mayor intimidad y sinceridad de corazón.

Mis hijos. Las gracias que Mi Padre derramará sobre ustedes, sobre los por los que ustedes han rezado y rogado, sobre su tierra y los que derramará en los corazones de todos los hijos de la tierra -en acción de gracias por su fidelidad, su valor, su perseverancia, su oración y su amor por Mí, por su Jesús- son grandes, más grandes de lo que pueden imaginar, porque la alegría en Su corazón paternal es íntima y profunda, y en agradecimiento recibirán ahora estas gracias para ustedes y sus seres queridos y sus hermanos y hermanas en el Señor [en la fe] en abundancia que han obtenido a través de su oración, a través de su obediencia -siguiendo Nuestras peticiones- y a través de seguir Nuestra llamada -la celebración de esta fiesta tan preciosa en la intimidad y con amor-.

Mis hijos. Alégrense, porque a través de estas gracias se evitará mucho sufrimiento y millones de almas se convertirán y me encontrarán a Mí, su Jesús y el Jesús de ustedes.

Mis hijos. Les doy las gracias, también en nombre de Mi Padre, Dios Altísimo.

Con profundo amor,

Su Jesús, que tanto los ama a todos ustedes. Amén.

536. «¡Recen por las almas del purgatorio!» — 26.04.2014

Mi hija. Mi querida hija. Buenos días. Yo, su Santa Madre en el Cielo, estoy aquí para decirte a ti y a Mis hijos lo siguiente:

Su purificación es esencial, Mis amados hijos, de lo contrario cómo se presentarán ante Mi Hijo si no son puros y libres de pecado -lo que consiguen a través del sacramento de la confesión, mediante el arrepentimiento y la penitencia- y llenos de amor en su corazón por Mi Santo Hijo, que es el amor purísimo en Sí mismo, y que ustedes sólo serán capaces de soportar si son puros y su corazón está lleno de amor por ÉL, su Salvador.

Mis hijos.

¡Su purificación es tan importante! Es lo más importante para un «rápido» regreso a casa del Padre, porque el alma que está manchada tendrá que responder por cada «mancha» y debe purificarla en las llamas del purgatorio.

Mis hijos. No se infliján este tormento a sí mismos, porque son llamas ardientes que los purifican, ¡que ustedes pueden EVITAR mediante su purificación durante su vida! ¡Confiésense, hagan penitencia, arrepiéntanse! Utilicen los dones del Cielo para amnistiar los castigos de los pecados, para ustedes y para las pobres almas del purgatorio.

Guarden la última indulgencia para ustedes y regalen todas las demás a esas pobres almas que tarde o temprano encontraron a Jesús, pero que nunca han lavado sus pecados – por las razones que sea. No se confesaron, no consideraron pecados los pecados que habían cometido; hay muchas razones. Sin embargo, el Padre las encontró «dignas» de que un día se les permitiera presentarse ante Su rostro -después de una profunda purificación- porque -por último- antes de su «fallecimiento» reconocieron y consintieron y dieron a Jesús su SÍ, y ahora que se arrepentieron a tiempo -es decir, mientras aún vivían- pero no les quedó tiempo para su purificación en vida, el Padre las envió al purgatorio para obtener allí lo que no lograron hacer en vida.

Mis hijos. El purgatorio es un lugar de purificación para las almas que murieron en gracia de Dios, pero sin purificarse. No es en absoluto deseable, porque las llamas de Dios «queman» allí y el alma está sumergida en estas llamas. Por eso, ¡purifíquense durante su vida y recen y supliquen por las pobres almas del purgatorio! Ya les hemos dado una oración por estas pobres almas. Récenla, ¡pues alivia muchos sufrimientos y tormentos!

Mis hijos.

¡Aléjense del pecado! Confiesen también sus pecados INCONSCIENTES, pues así pueden ser perdonados, y obtengan indulgencias para el castigo del pecado, ¡para que así se librarán del purgatorio!

Los amo, Mi tan amado rebaño de hijos, y visito regularmente a las almas del purgatorio, ¡que tanto esperan sus oraciones! ¡Cada alma por la que ustedes rezan, reza también por ustedes! Ella no puede hacer nada por sí misma allí, en este lugar de las llamas purificadoras de Dios, ¡pero sí puede por los hijos de la tierra que son ustedes!

Recen, Mis hijos, recen. Yo les llevo cada oración y así les traigo alivio.

Mis hijos.

Por cada indulgencia que regalan, se me permite redimir un alma del purgatorio, con tal de que la den (la indulgencia) a donde más se necesita, o por el libre uso a Mí, a su Madre en el Cielo que tanto los ama.

Mis hijos. En nombre de las almas del purgatorio, les doy las gracias por su oración, que tanto las consuela y les da alivio. Sigan rezando, Mis tan amados hijos. Su recompensa será grande.

Los amo y estoy siempre a su lado.

Su Madre en el Cielo que tanto los ama.

Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.

Jesús: «Mi madre habla la palabra verdadera. Le fue dada por el Padre. Amén.»

Madre de Dios: «Recen por las almas del purgatorio. Amén.»

535. ¡Este es Mi gran regalo a los hijos de la tierra en estos días antes del fin! — 25.04.2014

Mi hija. Mi querida hija. Siéntate conmigo y escribe. Escucha lo que Yo, tu Padre que tanto te ama, quiero decir hoy a Mis hijos de la tierra:

Mis hijos. Mis hijos tan amados por Mí. Deben empezar a creer en Mi Hijo, Jesucristo. ¡Deben aprender a confiar en ÉL en todos los asuntos de su vida! No les queda mucho tiempo porque Mi adversario está realizando sus planes a una velocidad vertiginosa y ¡sólo Mi Hijo, su Jesús, puede salvarlos de los males del diablo!

Mis hijos. ¡Honren a Mi Hijo, vengan a ÉL y déjense caer completamente en ÉL! ¡Entréguense a ÉL! ¡Conságrense a ÉL! Cuanto más cerca estén de ÉL, menos podrá hacer el diablo contra ustedes: ustedes entonces «pertenecen» a Jesús, ¡y el diablo debe ceder!

Mis hijos. Mis hijos, tan amados por Mí. El tiempo apremia y solo Mi Hijo «conoce» el camino hacia Mí. No podrán recorrerlo (el camino hacia Mí) solos, así que denle a ÉL, su Salvador, su SÍ y acepten Mis gracias celestiales que concedo especialmente a los hijos de entre ustedes que vienen a Mi Hijo con un corazón honesto.

Pero también concedo Mis gracias a los hijos que se han extraviado, porque Yo, su Padre Todopoderoso, escucho sus oraciones y ahora también toco a los pecadores más descarriados de entre ustedes ¡para que no digan al final de los días que no Me conocieron, que no supieron de Mí! Así que ellos también tienen la oportunidad de volver a Mi Hijo y de convertirse, y con brazos amorosos recibiré a cada hijo que sinceramente se vuelva a Mí, a Mi Hijo, se arrepienta de sus pecados y se entregue completamente a Mí.

Este es Mi gran regalo a los hijos de la tierra en estos días antes del fin para que ninguno tanga que perecer, porque YO SOY un Padre amoroso, Mi amor es misericordioso y por eso perdono al mayor pecador si se convierte, se vuelve a Jesús y a Mí y se arrepiente sinceramente de su pecado.

Mis hijos. Lleven esta «buena nueva» a todos los hijos de la tierra, porque el fin está cerca y sólo queda poco tiempo: Abrazaré al pecador más empedernido en Mis Santos Brazos cuando venga a Mí arrepentido. ¡Mis gracias fluyen ahora sobre toda la tierra y tocan todos los corazones! Así que nadie diga que no sabía de Mí, porque el amor con el que ahora toco los corazones de todos los hijos no es de este mundo.

¡Los amo y anhelo su conversión! Quien se convierta y corra hacia Mi Hijo, Yo también lo sostendré en Mis brazos, porque Jesús lo traerá a Mí y la alegría en Mi Corazón Paternal que tanto los ama será grande. Amén.

Su Padre en el Cielo.

Dios Todopoderoso. Creador de todos los hijos de Dios. Amén.

«El Señor ha hablado, así que acepten Su regalo. Yo, el Ángel del Señor, se lo digo. Amén.

Su Ángel del Señor.»

«Mi Padre los ama. ¡Este regalo es su salvación de la perdición! Acéptenlo y vengan a Mí. No rechazaré a nadie que venga a Mí. Pero el que también rechace este don precioso perecerá ciertamente, porque el diablo no lo soltará, y ningún grito, ninguna súplica, nada podrá entonces salvarlo. ¡Sólo su conversión los salvará!

Su Jesús, que los espera con anhelo y amor. Amén.»

Divulga esto, Mi hija. (Dios Padre y Jesús.)

534. ¡Es la humildad la que les abrirá la puerta del Reino del Cielo! — 24.04.2014

Mi hija. Di hoy a Nuestros hijos que Nosotros los amamos.

Es por Nuestro amor que les damos estos mensajes. Acéptenlos con un corazón humilde y regocíjense, porque ustedes son tan importantes para Dios, Nuestro Padre, que ÉL Nos ha confiado a Nosotros, Sus Ayudantes Celestiales, esta misión para permitirles alcanzar la Vida Eterna a Su lado y salvaguardarlos de la angustia y el tormento.

Mis hijos. Mis tan amados hijos. ¡Conviértanse y den su SÍ a Jesús! ¡De esta manera la profecía también se cumplirá para ustedes y su alma no perecerá! Vengan a Jesús, su Salvador que tanto los ama, y entren con ÉL en la gloria del Padre, ¡que les dará la mayor paz, alegría, felicidad y amor!

Se sentirán plenos y ningún mal los sobrevendrá (nuca más), porque (entonces) vivirán como verdaderos hijos de Dios a Su lado, y donde el Padre está en casa y reina no hay mal, sino que hay un amor indescriptible y para ustedes (todavía) incomprensible con el que serán dotados y colmados.

Mi hija.

Diles a Nuestros hijos que lleven la humildad en sus corazones, porque son las almas humildes las que Mi Hijo ama tanto, y es la humildad la que les abrirá la puerta del Reino del Cielo.

Mis hijos. ¡Tengan un corazón puro y humilde! Estén completamente con Mi Hijo y dejen que EL cuide de ustedes. El mundo en el que viven es duro, corrupto y impuro, pero pronto pasará. Entonces habrá amor y pureza y paz y sus corazones serán grandes y plenos y -como su alma- ¡se regocijarán con alegría y plenitud!

Honrarán a Dios, su Padre y Creador, LE alabarán y glorificarán y LE darán las gracias. Serán tan felices que no puede imaginárselo ahora.

Así que vengan a los Santos Brazos de Mi Hijo, su Jesús, y comiencen a andar el camino hacia la gloria del Padre. Amén.

Los amo.

Con profunda e íntimo afecto.

Su Madre en el Cielo quien los ama.

Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.

Divulga esto, Mi hija.
(Jesús sonríe amorosamente.)

533. ¡Por eso es tan importante que vuelvan a Mi Hijo! — 23.04.2014

Mi hija. Mi querida hija. Gracias. (La Virgen sonríe amorosamente.) Por favor, dile a Nuestros hijos lo siguiente:

El amor del Padre es infinitamente grande y Su anhelo por ustedes está lleno de amor y preocupación, pues Su adversario está al acecho para apartarlos del camino hacia el Padre y llevarlos por los caminos de la perdición.

Mis hijos. ¡Por eso es tan importante que vuelvan a Mi Hijo! ¡Jesús los guiará y los llevará siempre por el buen camino! ÉL -si LE dan a ÉL su SÍ- está con ustedes, ahí para ustedes y ¡LOS SALVARÁ DE LA CONFUSIÓN Y DE LA CAIDA! Pero deben entregarse completamente a ÉL, vivir con ÉL, dejar que ÉL viva a través de ustedes, ¡para que escapen de las trampas tendidas por el diablo y no se conviertan en sus esclavos!

Mis hijos. Vuelvan a Mi Hijo, su Jesús, ¡y su alma se salvará! ¡Ustedes no perecerán y experimentarán la gloria del Padre!

Vengan a ÉL, a Jesús, su Salvador, ¡y déjense caer completamente en Sus brazos y cuidado!

¡Jesús cuida de ustedes! ¡ÉL los ama! ¡ÉL los guía y ÉL los lleva al Padre! Amén.

Con profundo amor y afecto,

Su Madre en el Cielo quien los ama. Amén.

«Quien venga a Mí vivirá como un verdadero hijo del Señor, y su corazón y su alma se regocijarán de alegría.

Así que vengan a Mí, Mis amados hijos, y conviértanse en uno conmigo.

YO SOY el camino, la luz, su Salvador y llevaré al Padre a todo aquel que Me dé su SÍ.

¿Qué están esperando, Mis amados hijos?

¡Los amo desde lo más profundo de Mi Corazón Redentor y los estoy esperando! Su Jesús, que tanto los ama. Amén.»

Mi hija. Divulga esto. Amén.

532. ¡Celebren esta fiesta como Jesús, Mi Hijo, lo desea! — 22.04.2014

Mi hija. Mi querida hija. Qué bueno que hayas llegado. Gracias. Te amo y estoy siempre contigo, hijita Mía.

Escribe, Mi hija, y diles hoy a Nuestros hijos que llevamos alegría en Nuestros corazones por las oraciones que Nos están regalando y por la celebración de la Pascua que muchos de ustedes han celebrado con profunda devoción, compasión y aceptación del sufrimiento, con amor y entrega a Mi Hijo, su Jesús.

Mis hijos. Sus «sacrificios» son grandes en este tiempo y por ello les damos las gracias, especialmente también el sacrificio cuaresmal que han asumido por amor a Mi Hijo. Gracias, Mis tan amados hijos. Pueden estar seguros de que el tiempo de gracia continuará hasta el próximo domingo (Domingo de la Misericordia) inclusive.

Las gracias del Cielo son grandes, el amor del Padre y del Hijo es infinito y la misericordia es un regalo especial para los hijos de la tierra para que puedan encontrar su camino de vuelta al Padre y no se pierdan en el pecado y el sufrimiento.

Mis hijos. Celebren esta fiesta como Jesús, Mi Hijo, lo desea y continúen rezando en Sus intenciones, las que ÉL dio a Santa Sor Faustina y las que hoy son tan indispensables para su tiempo actual.

Mis hijos. Ofrézcanlo todo como ofrenda a Mi Hijo, su Jesús, porque ÉL lo transformará en amor para el mundo. Este es un tema grande, Mis hijos, pero sepan que todo sacrificio hace bien. ¡Así que ofrézcalo todo como ofrenda y compartan (también) su alegría con el Señor! Amén.

Su Madre del Cielo que tanto los ama.

Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.

531. ¡Las mentiras de Satanás salen de la boca de aquellos que dicen ser verdaderos hijos del Señor…! — 21.04.2014

Mi hija. Mi querida hija. Gracias. Diles a Mis hijos hoy que oren.

La oración es necesaria, Mis hijos, ¡y es muy fuerte y poderosa en la lucha contra el mal! Ustedes detienen las atrocidades a través de su oración y ayudan a muchas almas y hijos a encontrar a Mi Hijo.

Mis hijos. ¡Oren en amor y devoción a Mi Hijo y permanezcan fieles a EL en estos tiempos! Las mentiras de Satanás son muchas y salen de la boca de aquellos que dicen ser verdaderos hijos del Señor, pero no lo son. ¡Ellos adoran a Satanás y destierran a Mi Hijo! Ellos hacen gran daño y los dañan a ustedes.

Miren atentamente lo que hacen y escuchen atentamente lo que dicen, porque sus obras y mentiras están disfrazadas y (todavía) son apenas perceptibles, porque se «pierden» en la bondad superficial, pero nada de lo que hacen estos adoradores de Satanás es bueno, sino que sirve sólo a un propósito: dar a Satanás el dominio del mundo, así como el control sobre ustedes y sobre su alma, la que ellos saben cómo capturar hábil y astutamente si ustedes no están verdadera y totalmente con Mi Hijo.

Mis hijos. ¡El decir “creo que ahí hay un Dios”, no es suficiente para ser admitido en el Reino de los Cielos! ¡Deben vivir con Jesús, de lo contrario las puertas permanecerán cerradas para ustedes! El tiempo de la decisión está inminente, y ¡ay de aquel que no venga a Jesús: se perderá para el diablo y pasará su eternidad en el tormento! ¡Pero los que vuelvan a Jesús entrarán en el tiempo glorioso de la paz y vivirán como hijos felices del Señor!

Mis hijos. Entréguense [auto regálense] a Mi Hijo, ¡porque ÉL es su Salvador! EL es el amor, la misericordia, la luz en su camino y EL da la paz. ¡Corran hacia ÉL y síganle a ÉL! Vivan con EL y no dejen que el diablo los ciegue. Ustedes se perderán en la ilusión y la niebla del diablo, y a quien se extravíe en sus trampas lo arrastrará con él (al abismo) y no lo devolverá.

Vengan, pues a Mi Hijo ¡y oren los unos por los otros! Así no se perderán, porque Mi Hijo vendrá a redimirlos y a llevarlos al glorioso tiempo de la paz. Amén. Así sea.

Su Madre en el Cielo que los ama.

Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.

Divulga esto, Mi hija. Amén.

530. ¡Lo que comenzó hace 2000 años se completará ahora! — 20.04.2014 — Domingo de Pascua

Mi hija. Mi querida hija. Qué bueno que hayas llegado. Yo, tu Santo Jesús, estoy aquí contigo. Te amo, hijita Mía, y continúo introduciéndote en Mis misterios y en los del Padre. Escribe ahora, Mi pequeña, y déjate caer completamente en Mis brazos:

¡Los hijos de la tierra deben despertar! Demasiado grande es su incredulidad, demasiado grande su aberración. Han perdido su camino y vagan sin rumbo, pero en el camino de sus vidas el diablo acecha en cada esquina, en cada «recodo del camino», en todas partes de cada sendero. Él pone piedras de tropiezo y obstáculos exactamente donde ustedes están recorriendo el camino hacia el Padre, y como no lo ven, como no reconocen lo astuto que es el diablo en lugar de afrontar los obstáculos los esquivan y toman el camino «más fácil», pero hijos, estén advertidos, porque éste no es el camino hacia el Padre, sino el camino hacia el mundo ilusorio del diablo que, una vez que se hayan hundido en la niebla, conduce a la oscuridad y al tormento del alma.

Mis hijos. Afronten lo que la vida les da, es decir, acepten su(s) cruz(cruces) y llévenla/s con alegría, ¡no importa lo pesada/s que sean! Acéptenla/s y ofrézcanmela/s como ofrenda, ¡entonces entréguenmela/s y Yo la/s llevaré por ustedes! YO SOY el Hijo del Todopoderoso, así que ¿no creen que pueda hacer esto? ¡Confíen en Mí! ¡Confíen en Mí con TODO! Yo CUIDO de ustedes, ¡pero deben confiar en Mí!

Mis hijos. Oren por todos aquellos que aún no Me han encontrado. Es la suplica de Mi Corazón, hoy, en el Día de Mi Resurrección, porque Yo morí la muerte en la Cruz por cada uno de ustedes y por eso deseo ardientemente y lleno de amor por ustedes su regreso al Padre, porque fue por esto que Yo morí por ustedes en la Cruz, y Mis Santas Llagas siguen curando sus heridas hasta el día de hoy y Mi Preciosa Sangre, derramada por todos los pecadores -también por ti que estás leyendo esto- sigue fluyendo sobre su tierra para su salvamento y su salvación, porque, Mis tan amados hijos, SU SALVACIÓN ESTÁ POR LLEGAR PRONTO, es decir, lo que comenzó hace 2000 años se completará ahora.

Su tierra será «transformada» y ustedes llegarán a ser (más) perfectos. Este será el Nuevo Reino que comenzará al final de este tiempo, el final del dominio de Satanás sobre ustedes, para los hijos que están Conmigo, que son fieles a Mí, y su «perfección» se producirá a través de la pureza que se da a todos los hijos fieles, y donde no haya más pecado porque no hay más maldad, no habrá más enfermedad y no más sufrimiento del alma. Serán sanos, verdaderos hijos de Dios y así vivirán 1000 años -esto no quiere decir que todos vivirán 1000 años ahora; aprenderán más sobre esto a su debido tiempo- y Yo, su Jesús, cuidaré de ustedes allí.

Mis hijos. Alégrense, porque este tiempo será hermoso. Será maravilloso y vivirán bendecidos con las glorias del Padre.

Mis hijos. Oren por todos sus hermanos y hermanas en el Señor y vivan en paz unos con otros. Oren por la paz en los corazones de todos ustedes y oren por la paz en sus países y en el mundo entero.

Yo, su Jesús crucificado y resucitado, se lo pido. Amén.

Divulga esto, Mi hija. Amén.