24. Decídanse ahora por Mí. — 05.02.2013

Hija Mía, Mi amada hija, Yo soy el Jesús Crucificado. Todavía hoy en día estoy pasando mucho sufrimiento. Sufrimiento que Mis hijos amados me infligen. Sufro para que ustedes, Mis amados hijos, puedan encontrarme, porque si no lo hiciera, Mi Padre hace tiempo ya hubiera traído el fin de este mundo / lo habría puesto fin. Por eso sufro, para que cuando vuelvan a Mi y se arrepientan de todos sus pecados, los que han cometido consciente e inconscientemente, todos ustedes puedan entrar en Mi Reino.

Mi misericordia es infinita, y amo mucho a cada pecador, sin embargo, hijos Míos, se acerca el tiempo en que la misericordia cederá la justicia. Conviértanse a tiempo, Mis amados hijos, para que también ustedes, como tantas otras almas antes de ustedes, experimentarán la hora de la misericordia. Decídanse ahora por Mí, por su Jesús que murió en la cruz por ustedes, y vengan a Mis brazos. Los amo, su Jesús.

Mi sangre se derrama por ustedes. Yo doy Mi sangre por ustedes. Purifíquense con Mi Sangre, porque es tan preciosa que los salvará a todos ustedes.

Su Jesús Quien los ama.

Oración: No. 2: – oración por la salvación.

Jesús, purifícame con tu preciosa sangre, para que yo, libre de pecado, sea digno de entrar en Tu Reino en el Cielo. Amén.

 

Gracias, Mi querida hija, por haber seguido mi llamada.

Ahora Mi Madre, la Madre de todos los hijos, quiere hablar contigo.

Ve en paz, Mi querida hija.