790. ¡El mayor de todos los regalos! — 23.12.2014

Mi hija. Mi querida hija. Qué bueno que hayas llegado. Buenos días, hija Mía. Por favor, diles hoy a los hijos de la Tierra que celebren los días de Navidad con recogimiento. Todo ese estrés hace que el verdadero milagro de la Navidad se desvanezca, y solo unos pocos de ustedes lo celebran en espera de Mi Hijo, su Jesús.

Reflexionen entonces, queridos hijos, y honren al Santo Niño Jesús, que les ha nacido en la Nochebuena, para la redención de ustedes y del mundo. Este gran regalo deberían valorarlo con reverencia y agradecimiento, pues el Padre en el Cielo les ha enviado Su Hijo a la Tierra.

Oren ahora, Mis amados hijos, y honren y den gracias al Padre Celestial, pues ÉL ES el verdadero y único Dios, Padre y Creador de ustedes y de toda la creación. Ámenlo, hónrenlo y denle gracias a ÉL, porque el más grande de todos los regalos ÉL se lo ha enviado por amor.

Así pues, vuelvan ahora a su interior, Mis hijos, y sientan el amor que proviene de ÉL y de Jesús: que llena, abriga, sana, es único, es divino.

Mis hijos. Celebren, pues, estos días de Navidad en recogimiento y regocíjense por este regalo tan precioso: el Señor les ha nacido y con ello han recibido el mayor de todos los regalos.

Vuelvan hacia su interior, hijos Míos, y reflexionen. Jesús los está esperando, así que corran hacia ÉL y regálenle su SÍ. Amén.

Los amo,

Su Madre en el Cielo.

Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.