832. ¡Ante ÉL lo que cuenta es su alma! — 02.02.2015
Mi hija. Mi querida hija. Escribe y escucha lo que Yo, tu Madre en el Cielo que tanto te ama, quiero decirles hoy a los hijos de la Tierra y a ti:
Su mundo está llegando a su fin, sin embargo, todos ustedes siguen aferrados a “lo humano”, es decir, permanecen apegados a y se enredan en lo terrenal, ¡en lugar de confiar plenamente en Mi Hijo y dejar que ÉL sea el Señor de su vida!
¿De qué les sirven el dinero y las riquezas terrenales, si muy pronto ya no quedará nada de eso?
¿Qué van a hacer con todo su dinero y sus bienes acumulados, si muy pronto Mi Hijo estará “delante de ustedes”?
¿Qué es lo que se llevan a la eternidad al lado del Señor?
¿No son acaso las riquezas espirituales las que deberían “atesorar”?
¿No es acaso la pureza de su alma la que quieren ofrecerle al Señor?
¿Por qué, entonces, se aferran a “tenerlo todo ordenado en lo terrenal”?
¡Ante el Padre, ni su dinero ni la acumulación de bienes terrenales tienen valor alguno! Ante ÉL lo que cuenta es su alma, ¡y esta debe resplandecer libre de pecado en la luz más pura!
Quien siga “apegado” a los bienes y riquezas terrenales, será eternamente triste, pues corre tras algo que ante Dios carece de valor. Pone sus esfuerzos “en el caballo equivocado”, pues todo lo terrenal es pasajero, pero todo lo espiritual permanece. Es decir, no corran detrás de las cosas pasajeras.
Ustedes siempre están buscando, siempre en la “carrera” del: “quiero tener aún más”, y se olvidan de lo esencial: ¡su pureza ante el Señor! ¡Su alma, que anhela regresar a casa y al amor del Padre! Pero todo eso nunca lo encontrarán en lo externo, sino solo en ustedes mismos, en su corazón y en la unión con Jesús, porque:
Sin ÉL están vacíos.
Sin ÉL no encontrarán el camino de regreso a casa.
Sin ÉL, su alma no encontrará su plenitud.
Sin ÉL, nunca llegarán a casa.
Siempre seguirán buscando, siempre querrán tener más, y nunca encontrarán paz.
Así que conviértanse y vuelvan su mirada hacia lo esencial: Mi Hijo es el camino, el amor y la pureza, y solo a través de ÉL encontrarán plenitud, pero sin ÉL quedarán siempre en la búsqueda y en “queriendo tener aún más”.
Mis hijos. Su felicidad no está en las cosas terrenales. Es solo el diablo, que hábilmente intenta atraparlos con ellas. Así que dejen ya de lado sus deseos materiales, riquezas y la acumulación de dinero, porque:
Mi Hijo es el camino, su camino, y quien confíe completa y plenamente en ÉL, de ese siempre se cuidará. Amén. Así sea.
Su Madre en el Cielo que los ama.
Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.
