805. ¡Usen las oraciones que les hemos dado en este y otros mensajes! — 07.01.2015

Mi hija. Mi querida hija. Buenos días.

Mis hijos. Por favor, oren por la noche, cuando los llamemos. ¡Su oración es tan necesaria!

Oren siempre por las intenciones de Mi Hijo y únanse en oración con sus santos y conmigo, su Madre en el Cielo que tanto los ama. Pídannos a Nosotros que oremos con ustedes y por ustedes, y oren por todas las intenciones por las que les estamos pidiendo una y otra vez.

Oren al Espíritu Santo por claridad, pureza y guía, y por protección contra las mentiras y la confusión.

Pidan al San Miguel Arcángel que sea su defensor en la lucha contra el mal y que los libere de todas las trampas malvadas. Pidan su protección y usen las oraciones que les hemos dado en este y otros mensajes.

Mis hijos. El fin está cerca y solo su oración los mantendrá fieles a Mi Hijo.

Los hará fuertes y poderosos. ¡Les da esperanza y frena e, incluso, detiene al mal! Su oración es poderosa y tiene el poder de protegerlos.

Oren, pues, Mi amado rebaño de hijos, y oren en Nuestros horarios. El maligno está muy activo, ya que se encuentra en sus últimas. ¡No permitan, pues, que siga robando almas, mintiéndoles y engañándolos!

Su oración obra los milagros en este tiempo del fin, así que oren, Mis hijos, y estén plenamente unidos a Nosotros. Yo, su Madre en el Cielo que los ama se lo pido, pues aún muchas almas [más] deben ser salvadas, y su oración contribuye a ello.

Mis hijos. TODOS los santos de la Comunión de los Santos están a su disposición. “Diríjanse” a ellos y ellos orarán por ustedes y con ustedes.

Pidan siempre a su ángel de la guarda que ore con ustedes y por su alma, especialmente cuando estén cansados o distraídos. Él mantendrá viva su oración, pero deben pedirle que siga orando junto con su alma.

Mis hijos. Pronto terminará este tiempo del fin, y entrarán en el Nuevo Reino de Mi Hijo.

Espérenlo con alegría, Mis hijos, pues comenzará un tiempo maravilloso en esplendor y gloria. Amén.

Los amo.

Su Madre en el Cielo.
Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación
junto con los santos de la Comunión de los Santos y las huestes angelicales, que están todos a su disposición para ustedes (y para la batalla final). Amén.