793. ¡En gloria y majestuosidad! — 26.12.2014
Mi hija. Mi querida hija. Qué bueno que hayas llegado, Mi amada hija. Por favor, diles hoy a los hijos de la tierra lo siguiente:
“Yo, su Santo Jesús, nací para la redención de sus pecados. YO SOY su camino hacia el Padre en el Reino de los Cielos. A quien Me honre a Mí, alabe al Padre y Nos dé gracias, quien se entregue por completo a Mí, Me regale su SÍ incondicional, a ese Yo lo elevaré y su alma vivirá eternamente en gloria y majestuosidad”.
Mis hijos. ¡Encuentren a Mi Hijo, su Jesús, y entréguense ustedes mismos y sus vidas por completo Y EN TODOS LOS ÁMBITOS a ÉL! Quien encuentre a Jesús no se perderá, pues las puertas del Reino de los Cielos estarán abiertas para él.
Pero quien se queda apegado a este mundo, al frenesí del consumismo, el placer y el vicio, a él la muerte lo alcanzará con todas sus sombras. Perecerá entre grandes sufrimientos, y se le negará la Vida Eterna en la herencia del Señor, pues no se declaró por Jesús, se ha mantenido en el extravío y ha preferido el disfrute de lo terrenal -lo pasajero- antes que la eternidad en gloria. Así pues, ahora deberá enfrentar las consecuencias de su “terquedad”, y no alcanzará la dicha, el amor, la paz y la alegría de la Vida Eterna en plenitud perfecta.
Por eso, declárense a tiempo, mientras aún quede tiempo para ello, y denle a Jesús su SÍ. Su SÍ es el primer paso hacia Jesús y hacia una eternidad maravillosamente gloriosa.
No esperen más, pues el tiempo de preparación está llegando a su fin. Entréguense por completo a su Redentor y comiencen a vivir su vida tal como Dios lo desea.
Con profundo amor y afecto,
Su Madre en el Cielo.
Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.
