731. ¡Su codicia nunca cesa! — 28.10.2014
Mi hija. Mi querida hija. Qué bueno que hayas llegado. Escribe, Mi amada hija, y escucha lo que Yo, tu madre en el Cielo que te ama, tengo que decir hoy a los hijos del mundo: Su conversión es de suma importancia, porque solo así alcanzarán el Nuevo Reino. Así que prepárense y no desperdicien […]
