297. ¡No se dejen cautivar por los obstáculos y perturbaciones que el diablo esparce! — 08.10.2013

Mi hija. Mi querida hija. Yo, tu Santa Madre en el Cielo, estoy aquí contigo y te guío. No te desesperes nunca, porque todo lo que cargamos sobre tus hombros es para la salvación de otras almas para que Mi Hijo pueda alcanzarlas y transformarlas, dándoles así una oportunidad de la eternidad en el Paraíso.

Hoy sigue con tu vida cotidiana, porque te necesitamos [a partir de] ahora con más fuerza en el trabajo para Nosotros. No te preocupes, porque Mi Santo Hijo está ahí para ti. ÉL te protege, ÉL te cuida y por supuesto también a los tuyos.

Mis hijos. Aprendan a entregar todo, sea lo que sea, a Mi Hijo, su Jesús, para que estén libres, para que estén libres para servicio para NOSOTROS. Mi Hijo, junto con todos los Ayudantes Celestiales, está ahí para ustedes y arreglará todo lo que LE entreguen.

Crean y confíen y no intenten hacerlo todo solo, porque no pueden. Si no están libres de cargas y obstáculos, entonces están restringidos en el servicio para Nosotros, están distraídos y a menudo abrumados de preocupaciones.

Por lo tanto, Mis amados hijos, entreguen todo a Mi Hijo. ÉL lo arreglará, lo llevará por ustedes y los liberará de cualquier carga.

Crean y confíen. Siempre. Estamos aquí para ustedes porque los amamos.

Su Madre en el Cielo.
Madre de todos los hijos de Dios y Jesús, que los ama tanto.

 

«Amén, les digo esto:

No se dejen cautivar por los obstáculos y perturbaciones que el diablo esparce para disuadiros de servirme.

Entrégueme a MÍ lo que les oprime, lo que es difícil de soportar y lo que les impide estar completamente conmigo. Yo, su Jesús, se lo quito y llevo su carga, y su corazón será liberado de las trampas del maligno.

Permanezcan fieles a MÍ en todo momento y recen por sus hermanos y hermanas, porque muchos están todavía perdidos, no quieren o no saben como convertirse. Con su oración también llego a ellos y puedo suavizar muchas de las vilezas [acciones infames] planeadas.

Oren, Mis hijos, porque su oración se necesita. Amén.

Se lo agradezco.

Su Jesús Quien los ama.
Redentor de todos los hijos de Dios.»