505. ¡Ustedes son esclavos del diablo si no se levantan! — 05.04.2014

Mi hija. Mi querida hija. Buenos días, Mi amada hija. Yo, tu San José, estoy aquí para decirles a ustedes hijos de la tierra lo siguiente:

Vuelvan a sus raíces, a Dios Padre, su Creador, ¡y empiecen a dejar que la santidad entre en sus vidas!

Pónganse en contra del catastrófico cambio de su tiempo, porque no trae nada bueno para su alma, ¡sino que los llevará a la condenación!

Tengan cuidado y estén vigilantes, porque muchos de los horrores planeados que el maligno está preparando como una trampa para ustedes ya han comenzado y se están implementando en su mundo. Alemania está a la vanguardia de muchos cambios, sin embargo, estos no siempre son buenos. Miren entre bastidores y reconozcan el malvado juego de los adoradores de Satanás!

Lo que les están elogiando y vendiendo como innovaciones no es otra cosa que un paso más en la dirección de apoderarse de ustedes, y con cada movimiento que hace el diablo los está conduciendo más y más hacia sus tinieblas y los está alejando cada vez más de Jesús y de Dios Padre.

Mis hijos. El tiempo en el que están viviendo es el final de los tiempos. La confusión deliberada que está afligiendo cada vez más a los hijos de la tierra ha sido diseñada hábil y diabólica y deliberadamente, y seguirá aumentando cada vez más con el fin de apartar aún muchos más de ustedes del camino hacia el Padre. ¡Ustedes son esclavos del diablo si no se levantan y profesen su fe en Jesús!

Mis hijos. Encuentren a Jesús, porque ¡EL es la luz, el amor y el camino! Quien no LO siga, quien no se vuelva a ÉL perecerá como esclavo del príncipe de las tinieblas. Den a Jesús su SÍ, su amor, su existencia, y entren en una eternidad pacífica con ÉL en la que la plenitud perfecta será la suya.

Amén.

¡Los amo! Aspiren la santidad en su vida cotidiana, de esta manera no se perderán.

Su San José. Amén.

«Ven a Mí, Mi hija. Yo, tu San José, estoy aquí con Jesús. Diles a Nuestros hijos que los amamos y los libraremos de toda desesperación tan pronto que se dirijan a Nosotros.»

Gracias, Mi hija. Te amo.