809. ¡La muerte no es la “solución” a sus preocupaciones y necesidades! — 11.01.2015
Mi hija. Mi querida hija. Por favor, diles hoy a Nuestros hijos lo siguiente:
Declárense por Mí, hijos Míos, antes de que sea demasiado tarde para ustedes, pues las promesas profetizadas se están cumpliendo, y en este momento son pocos los hijos que son dignos de ser llevados al Nuevo Reino de Mi Hijo – Su Reino.
Mis hijos. ¡Conviértanse y devuélvanse! ¡Aún no es demasiado tarde! Su Tierra pasará, pero su alma permanecerá, por eso, devuélvanse, para que no se pierdan y su alma pueda recibir la herencia que les ha sido prometido.
Mis hijos. Su alma sufre, y ustedes la dejan marchitarse al perseguir lo terrenal y al no reconocer lo que realmente importa. Ustedes están aquí para prepararse para la eternidad, pero son tantos de ustedes que no lo creen. Piensan -y con ello se auto engañan- que después de su existencia terrenal “todo habrá terminado”. Con ello se refieren a la prisa, la carga, las necesidades y los tormentos, pues cuando “fallecen”, ya sea por muerte natural o provocada, creen estar “redimidos” (nota: liberados) de toda esta carga, necesidad y tormento del alma, pero, hijos Míos, ¡EL VERDADERO TORMENTO RECIÉN AHÍ COMIENZA, SI NO SE DECLARAN [POR JESÚS]!
La muerte no es la “solución” a sus preocupaciones y necesidades, porque esta es SOLO Jesús, ¡su Redentor que tanto los ama! Además, ni la preocupación ni la necesidad cesan tras su fallecimiento, ¡solo cambian de forma! Quien piense que todo se acabaría al partir de la tierra, se engaña, pues comienza la Vida Eterna, y esta es larga, hijos Míos.
¡Por eso, “refúgiense” todos en Jesús! ¡Vivan con ÉL! ¡Entréguenle a ÉL sus preocupaciones y necesidades! ¡Si dejan esta tierra -por una muerte no provocada por ustedes mismos (!)- ÉL estará ahí y los llevará consigo, pero quien no se haya declarado por ÉL, ¡será capturado por los demonios del diablo y pasará su eternidad en los fuegos del infierno!
Mis hijos. Es sumamente importante que se declaren a ÉL en vida, pues cuando la muerte -o el fin- llame a su puerta, ¡deben estar preparados! ¡Solo quien haya dado su SÍ a Jesús podrá ser salvado! Así que no esperen más y conviértanse. Yo, su Madre en el Cielo que tanto los ama, se lo pido, pues quien no se purifique ahora, pronto ya no tendrá tiempo para hacerlo.
El Purgatorio ya no será una opción, pues solo habrá dos caminos: el infierno del diablo o el Nuevo Reino de Mi Hijo. Así que prepárense y purifíquense, pues cuando llegue el fin, deben estar puros y preparados. Amén.
Los amo.
Su Madre en el Cielo.
Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.
