102. El que vive con el corazón alcanzará el Reino de los Cielos! — 16.04.2013

Mi hija. Mi querida hija. No te desesperes, todo estará bien. Ora, y se te dará a ti y a los tuyos. Nosotros, es decir Yo, su amada Madre en el Cielo y Jesús, Mi amado Hijo, los guiamos y los ayudamos, junto con todos Nuestros Santos Ángeles y los Santos, para que ustedes, Mis amados hijos, no tengan que sufrir y puedan ser testigos de los milagros de Mi Hijo y de su Padre Todopoderoso.

Mi hija. Todos ustedes desconocen el poder de la oración, y no hay nadie entre ustedes cuya fe sea tan fuerte que pueda «mover montañas». Mis hijos, cuanto más crean y dejan sus dudas a un lado y realmente crean en Nosotros, más se les dará.

Numerosos son los milagros que Mi Hijo quiere darles, numerosos los que ya ha hecho. Los hijos entre ustedes que realmente piden [con fe], que veneren a Mi Hijo, que Le den su lealtad y vivan con Él, es con ellos donde Él hará que sus milagros sucedan.

Ya está escrito en la Biblia que es por la fe que la gente ha sido sanada. Lean la Biblia, el Libro Sagrado de Dios Padre, y aprendan a entenderla. Las personas creyeron en Jesús y por su fe fueron sanados.

¡Crean, hijos Míos, crean! ¡A través de su fe y de su oración Mi Hijo puede hacer realidad todos sus milagros! Crean, confíen y sean buenos de corazón, eso es el camino que los lleva a Jesús.

El tema de la fe es mucho más extenso que lo que he tratado de explicarles aquí. Es muy extenso y muy profundo. Lo mismo es cierto para los milagros. Nunca traten de explicar a Dios y Sus secretos con su mente. Tienen que sentirlos, experimentarlos en su corazón, solo entonces podrán entenderlos. El que no siente con el corazón nunca comprenderá los Misterios Divinos, porque su mente no es suficiente para captar esta omnipotencia y grandeza. Solo su corazón puede hacer eso. Por lo tanto, el que vive con su corazón está cerca de Dios, pero el que vive solo con su razón todavía está lejos de Él.

Aprendan, hijos Míos, y entiendan. Solo su corazón los trae a Nosotros, a Mi Hijo. Con la pura mente, nunca podrán sumergirse en los grandes misterios de Dios. ¡Así que abran su corazón y comiencen a amar (otra vez)! ¡El que vive con el corazón alcanzará el Reino de los Cielos!

Que así sea.

Su Madre en el Cielo, quien los ama.

Gracias, hija Mía.

101. Lo que ustedes han declarado como importante en su mundo no tiene ningún valor ante Nuestro Padre… — 15.04.2013

Mi hija. Mi querida hija. Siéntate conmigo y escúchame: lo que ustedes han declarado como importante en su mundo no tiene ningún valor ante Nuestro Padre, Dios Altísimo, y ni tampoco ante Mi Hijo, Jesucristo.

De las enseñanzas de Mi Hijo que Él les dio y enseñó en vivo hace 2.000 años, apenas queda algo en este mundo en el que viven, porque el poder, la codicia, el dinero y la inmoralidad no es lo que Él les ofreció y nunca será aprobado por su Padre, Dios Altísimo.

Mi Hijo dio su vida por todos ustedes los que están aquí, por los que estuvieron aquí antes de ustedes y por los que vendrán después de ustedes, pero ¿qué valor queda de este regalo que Dios Padre les dio a través de Jesús en su mundo actual? Tanto se han alejado que ya no entienden las enseñanzas de Mi Hijo. Se quejan y claman por renovación, adaptación a su vida miserable en la que (casi) ya no hay nada que es sagrado para ustedes.

¿Qué les quedó de Mi Hijo, que tanto los ama, en su mundo y en sus corazones? Su Cuerpo Divino profanado y alejado, ¡Su Santa Iglesia desde el INTERIOR carcomido por el enemigo!

Un mundo «hermoso» se han creado allí, que es infestado por la desgracia, la tristeza y la depresión. Personas con corazones fríos logran obtener posiciones de poder, y muchos de ustedes los vitorean, quieren también estar allí, y no ven cuán alejado están del Camino Divino.

Hijos Míos, es una vergüenza vivir así, vergonzoso es su mundo de hoy. Un insulto a Dios Padre que los creó con tanto amor. ¿Cómo pueden ser tan fríos, rechazar el amor y deleitarse con sus actos vergonzosos, una vida de poder, sexo, dinero y avaricia?

¡Finalmente abran sus corazones y den la espalda a esta «vida desordenada»! Vuelvan a caminar por los senderos de Dios, porque solo así alcanzarán la vida eterna en paz, solo así gozarán de la misericordia de Dios a través de Mi Hijo, solo así escaparán de las trampas de Satanás y recibirán la paz eterna como recompensa.

¡Despierten, hijos Míos, despierten! Quien no se convierta a Mi Hijo nunca alcanzará las puertas del Cielo, quien no Le dé su SÍ a Mi Hijo, Él no podrá salvar porque su libre albedrío les ha sido dado para que ustedes decidan por ustedes, y aunque él (nota: «el libre albedrío») estuviese dirigido contra Dios, su Padre, no obstante, Él respeta la decisión de cada uno.

¡Así que despierten, Mis amados hijos, y corran hacia Jesús, Mi Hijo! Con mucho gusto les ayudo a encontrarlo, y la alegría en Mi Corazón es grande cuando Mis hijos Me llaman.

Yo, su Madre en el Cielo, prometo a cada uno de ustedes que les ayudaré y los guiaré a Mi Hijo, si eso es lo que quieren.

Pídanmelo y los guiaré. Que así sea.

Su Madre en el Cielo, quien los ama.

100. Fríos y sin compasión por sus prójimos — 14.04.2013

Mi hija. Mi querida hija. Siéntate conmigo. Yo, tu Madre en el Cielo he venido.

Mi hija. Los tiempos no son buenos. Cada vez más personas están perdiendo su sustento económico, su techo, ya no pueden permitirse nada e incluso sufren hambre.

Éste Este es un mal estado que ha infestado su mundo, y no hay nadie en su mundo que realmente quisiera cambiar ese estado.

Todos piensan solo en sí mismos, están invadidos por el miedo: «Ojalá que esto no me pase a mí» y sigan lucrando aún más por sí mismos, en lugar de ayudar a quienes sufren necesidades.

Éste Este es su mundo civilizado de hoy, así es como se ve en el CENTRO de Europa, la cuna de la justicia social que no es socialmente justa ni benevolente para sus habitantes, sino donde en todos los países, en todas las posiciones que prometen un poco de poder, se han petrificado los corazones de las personas.

Fríos y sin compasión por su prójimo de quien se deberían preocupar, pero de quien mejor no quieran saber nada, lo dejan al costado del camino, lejos de la sociedad de alta tecnología y glamour, aspiran por saciar su codicia, pero nunca la sacian, están pecando contra Mi Hijo, porque Mi Hijo vive en cada uno de ustedes y a través de cada uno de ustedes – así ya está escrito en la Biblia: lo que le hacen a su prójimo, a Mí también Me me lo hacen* – pero como ustedes han expulsado a Jesús de su vida, corrido y enterrado para que ya no tengan que tener una conciencia mala y para que ahora puedan justificar sus pecados, ustedes y su alma entran cada vez más profundo al abismo, y se vuelven cada vez más fríos frente a sus prójimos y ni se avergüenzan por su comportamientos, ni quieren ver cuánto sufrimiento han causado.

Ustedes solo se ven a sí mismos y al mundo ilusorio que los rodea. Los más ricos se quejan de lo pobre que fuesen, y tienen razón, porque no es otra cosa que gran pobreza espiritual que aflige a una persona así, que con el corazón frío se va encima de sus prójimos, los explota, les quita sus casas y les paga mal o, incluso, ni les paga, dejándolos al costado del camino todavía queriendo más para sí mismo mismos, para luego «jactarse» y «alardear» entre sus supuestos amigos y alejarse más y más de Dios y de Mi Hijo, Jesucristo, y de esa manera excava su propia tumba: una eternidad en el infierno, ardiendo en compañía de Satanás, quien luego lo torturará con todo lo que él hizo antes con sus hermanos y hermanas.

Mis hijos, si no vuelvan vuelven a tiempo y se conviertan convierten a Mi Hijo, no los les espera nada bueno. Miren más allá de lo ahora. Mi hijo está aquí y los está esperando, cada uno de ustedes, con los brazos abiertos. Tomen Su mano que Él les extiende tiernamente y dejen guiarse a un mundo donde el amor fluye y la paz reina. ¡No sean tontos! No pongan en juego su oportunidad de Vida Eterna con Mi Hijo en el Paraíso.

Satanás los ciega con esta apariencia, este esplendor, y con poder y dinero. Pero ¿quién de ustedes está realmente lleno de amor, paz y verdadera felicidad? ¿Con una alegría que les permita abrazar el mundo y con una confianza y esperanza que harán que su corazón se vuelva tan grande como no habrían creído que fuese posible? ¿Quién de ustedes puede afirmar que él es realmente feliz? ¿Quién ha encontrado un apoyo donde nada puede derribarlo?

Mis hijos, la solución a todos sus problemas es SOLO Mi Hijo, su JESÚS. ÉL es el apoyo que cada uno de ustedes necesita, ÉL es el amor, la paz y la felicidad. Él les da confianza y esperanza. Y es Él quien agranda sus corazones y quien viene a redimirlos. Denle su SÍ, Mis amados hijos, ¡y su vida valdrá la pena vivir!

Que así sea.

Su Madre en el Cielo.

* Evangelio de Mateo, capítulo 25, versículos 40 y 45

99. Todos ustedes están en medio de la preparación para el cambio de tiempos tan maravillosos… — 13.04.2013

Mi hija. Mi querida hija. Mi Hijo lo arreglará todo. Disfruta tu existencia y confía en Él, porque con Él siempre serás feliz y llena de amor.

Mi hija. Diste un gran paso. Has «crecido» como no lo habías pensado que fuese posible y estás comenzando a comprender los secretos de Dios, de comprender verdaderamente. Nosotros, el Cielo y yo, tu Madre en el Cielo, estamos muy complacidos con esto, ya que con cada paso te acercas un poco más a Nosotros, con cada paso vas acercándote directamente al Reino de Mi tan amado Hijo, y con cada paso traes muchas otras almas contigo, que de esta manera a través de ti y las maravillas de Dios se acercan a Mi Hijo.

Mi hija. Tu y todos ustedes están en medio de la preparación para el cambio de tiempos tan maravillosos que se avecinan. 

Todo sufrimiento, cada dolor que ustedes acepten y “carguen” en el nombre de Jesús, Mi Hijo, es la apertura del camino para numerosas otras almas para que encuentren a Jesucristo.

Ustedes hacen mucho bien y su recompensa será abundante. Pero háganlo por amor y no esperen nada, porque el que tiene expectativas aún está muy lejos de Mi Hijo.

Queridos hijos, Yo, su Madre en el Cielo, los he guardado profundamente en Mi Corazón de Madre. Les doy Mi paz y los protejo, para que nunca se pierdan.

Mis amados seguidores de Jesús, ¡Mi corazón está lleno de alegría por ustedes! ¡Tanto bien hace cada uno con lo que le regala a Jesús, especialmente con sus oraciones y la aceptación del sufrimiento – en cualquier forma, porque hay muchos tipos de sufrimientos y no todos son físicos!

Estén conscientes de esto, porque muchos sufren de una manera que no es visible para otros, es decir, sufren en secreto– ¡ellos son las «armas» que harán tropezar y finalmente caer al enemigo!

¡Estén conscientes de su poder! Ustedes, el ejército remanente de Mi Hijo, generan la salvación de millones y millones de almas que de otra forma habrían caído presas del maligno y con ello en el infierno.

Mis hijos, a través de ustedes Mi Hijo también llega a las almas más negras, siempre que todavía haya una chispa de luz. Esta chispa ÉL hace crecer a una llama, la Luz Divina, y luego estas almas que estaban más cercanas a la condenación obtendrán una segunda oportunidad de encontrar a Mi Hijo, de salvarse a través de una profunda purificación, que les hemos explicado en muchos mensajes, ¡y luego también ellos tendrán la oportunidad de asumir la Vida Eterna con Nosotros y con todos ustedes y aceptar y vivir la paz y el amor indescriptible de Mi Hijo!

Mis hijos, les agradezco desde lo más profundo de Mi corazón de Madre por su gran compromiso desinteresado, lleno de amor por Mi Hijo. Es el amor hacia Mi Hijo que une a los hijos de Dios.

Quien ama a Mi Hijo, también aprenderá a amar a su prójimo. Cuando dos personas se conocen y ambas viven este amor irrestricto por Mi Hijo, entonces se formará una profunda amistad que viene desde el corazón.

Vivir con Jesús es una vida llena de alegría, y nada de lo que antes los podría haber derribado tendrá poder sobre ustedes, porque el amor de Mi Hijo siempre los mantiene protegidos. Que así sea.

Su Madre en el Cielo quien los ama.

Madre de todos los hijos de Dios.

Gracias, hija Mía. (Jesús sonríe)

98. Gracias abundantes — 12.04.2013

Mi hija. Mi querida hija. Yo, tu Madre en el Cielo, estoy aquí para decirte: para todos Nuestros hijos hay una gran recompensa, porque quien acepte un sufrimiento por Mi Hijo y lo haga con alegría, se podrá alegrar del amor que Mi Hijo le dará.

Mi hija. Mi Hijo da Sus gracias a todos Sus hijos, y también Su amor es igual para todos los hijos, pero quien acepte un sufrimiento por Él experimentará esta maravillosa fusión, este amor indescriptible, esta amabilidad y unión con Mi Hijo. Es un momento maravilloso para aquellos que soportan Sus sufrimientos con alegría, porque es como si se convirtieran en uno [con Jesús].

Es esta experiencia la que hace que la aceptación de los sufrimientos para Mi Hijo sea un evento tan maravilloso, que estas personas incluso están felices en el sufrimiento, y más: están felices por estos sufrimientos porque se han unido con Jesús, Mi Hijo.

Quien aún no han tenido tal experiencia podría tener dificultades para entender eso, sin embargo, Mis amados hijos, siempre piensen en aquellos que han tenido un semblante brillando a pesar del dolor, quienes han asumido dolores y cargas y que estaban felices haciéndolo. Su historia de los santos está llena de tales almas, y todos han tenido esta unión con Mi Hijo.

Es maravilloso estar tan cerca e íntimamente unido con Mi Hijo, pero respetamos a todos los que no quieren eso para sí mismos. No todos Nuestros hijos están creados para aceptar un sufrimiento para Mi Hijo, así que no se desesperen ni tampoco se asusten. Mi Hijo tiene sus gracias preparadas para cada uno de ustedes y sepan que su oración hará mucho bien.

Mis hijos. Mis amados hijos. Nosotros amamos a cada uno de ustedes, y cada uno de ustedes Nos da alegría con sus oraciones, sus buenas obras, su SÍ a Jesús, Mi Hijo. Quien desea aceptar sufrimiento para Mi Hijo, por la salvación también de aquellas almas que ya parecían perdidas, que le dé su SÍ a Mi Hijo por ello. Quien no puede, quien no lo quiere, que continúe ayudando en la oración y con todo el bien que hace.

Yo, su Madre en el Cielo, los llamo para servir a Mi Hijo como mejor puedan y prometo que sus sacrificios serán recompensados. Gracias abundantes descienden sobre aquellos que sufren con Él, gracias abundantes también para aquellos que se mantienen fieles a Él, que lo defienden. Gracias abundantes para todos aquellos de ustedes que oren diligentemente y gracias abundantes para todos aquellos que son perseguidos, torturados, burlados y abusados ​​en Su nombre.

Mis hijos. El tiempo está llegando a su fin. Hacemos un llamado a todos Nuestros hijos para que oren, para que acepten los sufrimientos de Mi Hijo, para que mantengan funcionando las Santas Misas y para la fidelidad devocional a Mi Hijo.

Desde el corazón les agradezco por seguir Mi llamado, como mejor puedan.

Su Madre en el Cielo quien los ama.

Madre de todos los hijos de Dios.

97. Cuanto más sufrimiento todos ustedes acepten, más almas aún podrá salvar Mi Hijo — 12.04.2013

Mi amada hija. Yo, tu Jesús, te agradezco desde el fondo de Mi corazón que también hayas aceptado este sufrimiento por Mí, y que lo llevas visiblemente.

Sé lo doloroso que es para ti, tan doloroso también fue para Mí. El miedo que sentiste ayer es el miedo que sentí en ese entonces. Miedo, angustia, sufrimiento y dolor irrigaron también a través de Mí cuando Me pusieron la corona de espinas, y la espina atravesó Mi ojo derecho. Una pena extrema, una incertidumbre, la pregunta del por qué, y el entendimiento de que en un pequeñísimo instante todo cambia, sin que uno hubiese podido evitarlo, sin que siquiera alguna vez uno lo haya esperado.

Mi hija, te amo mucho y te otorgo Mi curación, pero como también fue el caso con el primer sufrimiento que aceptaste para Mí, también este segundo sufrimiento permanecerá, porque así es como estás lo más cerca de Mí. Tu ojo sanará, sin embargo, la espina permanecerá tal como lo sientes con el primer sufrimiento.

Mi hija, no tengas miedo. Cada sufrimiento te acerca un poco más a Mí, y a través de tu sufrimiento puedo salvar las almas que se consideraron perdidas. Que este conocimiento sea un consuelo para ti, y ven siempre a Mis brazos. Te voy a abrazar y guiar y estar muy cerca de ti.

Confía en Mí, en tu Jesús. Te amo. Amén.

Madre de Dios: mi hija. Mi Hijo está muy contento de que también hayas aceptado este sufrimiento, porque ahora Él puede salvar a las almas que ya parecieran perdidas.

Son almas que pertenecen a aquella mitad de los que habrían sido empujados a la condenación durante la gran división. Ahora también ellos tienen una oportunidad de vida eterna, y esto se hace posible gracias a la aceptación de tales sufrimientos por Jesús.

Cuanto más sufrimiento todos ustedes acepten, más almas aún podrá salvar Mi Hijo. Hijos Míos, este tiempo de sufrimiento será corto. Porque pronto Mi Hijo descenderá del cielo y redimirá a todos Sus hijos fieles.

¡Así que crean en Jesús, Mi Hijo! Entréguense a Él, tal como lo han hecho muchos de Nuestros hijos videntes, y ayuden a salvar tantas almas como sea posible.

Yo, tu Madre en el Cielo, les doy las gracias por esto y espero con alegría el día en que todos vivamos unidos en el Nuevo Mundo.

Que así sea.

Tu Madre en el Cielo.

96. La espina en tu ojo — 12.04.2013

Mi hija. Mi querida hija. No te desesperes y acepta todo lo que se te envía. Con tu dolor, ayudas a Mi Hijo a salvar más almas aún, y a través de este sufrimiento, que también Mi Hijo ha experimentado, te acercas a Él más aún. Nunca te enviaremos más de lo que puede llevar, ten claro eso, hija Mía. Yo, tu amada Madre en el Cielo, siempre estoy contigo y te quiero mucho. La espina en tus ojos es un signo de la devoción absoluta a Mi Hijo. Tú, Mi amada hija, no estás consciente de esto (Jesús). Mi Hijo Jesús desea que ustedes, quienes se consagren a Él, compartan Sus dolores, Sus sufrimientos y tú, Mi amada hija, ya has aceptado dos de Sus sufrimientos. Ahora puedes dar a conocer esto, porque ahora ha llegado el momento de dar a las personas una visión más profunda de tu vida con Nosotros, con Jesús.

Mi hija, mantente siempre fuerte. SIEMPRE estamos a tu lado, pase lo que pase, independientemente de cuán fuertes sean los ataques contra ti y tus hijos, y también contra tu esposo, porque TODOS ellos sufren, aunque sea de manera muy inconsciente, con los ataques, y Satanás no exceptúa ni siquiera los pequeños inocentes. Está consciente de esto. Siempre los protegeremos, cree esto y confía. Descansa ahora. Te amamos mucho, hija Mía, Mi Hijo Jesucristo y Yo, tu Madre en el Cielo. No tengas miedo y confía. Mi hijo solo te da tanto como puedes cargar, y si la carga fuese demasiado pesada, entonces es Él Quien te ayuda a cargarla. No te olvides de esto.

Te amo.

Tu Madre en el Cielo.

95. Muy pronto el cielo se abrirá y las señales serán visibles para todos en el horizonte — 09.04.2013

Mi hija. Mi querida hija. Sabemos lo difícil que es para Nuestros hijos resistir los tiempos de hoy, por eso estamos aquí para ustedes, para ayudarlos, guiarlos y fortalecerlos.

Ahora se coloca una gran carga sobre todos los hijos de Dios. Todo lo que no puedan llevar, dénselo a Mi Hijo. Él se lo entregará a Dios Padre, los envolverá a ustedes en amor y les dará confianza. Quien viva con Mi Hijo lo tendrá más fácil, porque el caos de su mundo no trae ningún bien para Nuestros hijos.

Siempre sean fieles a Mi Hijo y recurran siempre a Él, para que Él pueda intervenir donde se necesite ayuda y consolarlos cuando estén tristes. Él cuidará de todos Sus hijos y les dará la paz eterna. Ámenlo, hijos Míos, y su alegría será grande. Nunca tengan miedo y confíen en Él, entonces las promesas se harán realidad y SU Reino les estará asegurado.

Vengan, Mis amados hijos, ¡vengan! Ya pronto, muy pronto el cielo se abrirá y las señales serán visibles para todos en el horizonte, y Mi Hijo vendrá como está escrito, en lo alto del cielo con todas las señales, y todos Lo verán, pero solo quienes realmente Lo aman esperarán este día con alegría.

Mis hijos. ¡Levántense y estiren su mano a Jesús! ¡Denles su SÍ y sean fieles a Él! Entonces, Mis amados hijos, la alegría también será grande para ustedes cuando Mi Hijo venga y le ponga su fin al maligno.

Alégrense, porque la salvación es inminente. Acepten todas las gracias que Mi Hijo quiere darles ahora, y prepárense para un tiempo maravilloso cuando el mal sea destruido y el amor y la paz tomen su lugar para siempre. Que así sea.

Su Madre en el Cielo.

Gracias, hija Mía. Sé lo cansado que estás. Gracias.

94. Creen el amor en ustedes … — 09.04.2013

Mi hija. Sus días aquí en la tierra están contados. Intenten pasarlos en paz, de lo contrario sufrirán. Cualquiera de ustedes quien es atacado o quien se siente atacado y luego no se queda en el amor, sino que «golpea de vuelta» es indigno de entrar en el Reino de Mi hijo. Deben mejorarse, Mis amados hijos, porque no hay ninguno entre ustedes que sea libre de pecado.

Oren, confiésense, hagan penitencia y sean amables el uno con el otro. Si ya están «en guerra» en lo pequeño y están en mal y enojados el uno con el otro, ¿cómo entonces quieren superar los grandes desafíos?

¡Creen amor en ustedes y en el alrededor suyo! ¡Quien está rodeado por el enemigo, quien está atacado constantemente, que se dirija a mi hijo!

Es tan difícil para ustedes de permanecer en paz tan pronto como disturbios vienen de afuera. Permanezcan siempre en el amor y oren unos por otros. Cuando se den cuenta de que estén «enervado», «enojado» y no en el amor, entonces recen esta oración:

Oración No. 14: – Oración por la protección contra los actos malvados

Queridísimo Jesús, quiero ser Tuyo por los siglos de los siglos.

Ayúdame ahora a actuar con amor, y no permitas que la serpiente malvada obtenga poder sobre mí.

Amén.

 

En relaciones con otras personas agreguen esto:

Santa María, Madre de Dios, aplasta ahora la cabeza de la serpiente y líbrame a mí y a_____________ (nombre de la persona) de ella.

Danos amor y confianza y sana nuestras heridas.

Amén.

 

Mis hijos. Recen esta oración. Los protege de las malas acciones y los lleva de vuelta al amor. Rezado en conjunto con otra persona, ayuda a sanar sus relaciones.

Gracias, hijos Míos, por seguir Mi llamado.

Su Madre en el Cielo.

93. Amén, eso les digo… — 09.04.2013

Mi hija. Mi querida hija. Yo, tu Jesús, he venido a prometer a cada uno de Nuestros hijos lo siguiente:

Quien venga a Mí, tendrá la vida eterna.
Quien sea fiel a Mí, lo llevaré Conmigo al final de los días.
Quien Me ame, lo cuidaré.
Quien Me de su SÍ y realmente confíe, no necesita preocuparse porque Yo, Jesucristo, entonces lo cuido.
Que así sea. Su Jesús.

Amén, eso les digo, quien Me rechaza a Mí, su Jesús, quien Me niega, escupe y pisotea, lo seguiré y le daré Mi luz, hasta que él también crea en Mí. Porque esta chispita de esperanza, que luego se inflama en su corazón, puede llevarlo a Mí. Pero si no toma su oportunidad y luego no Me dé su SÍ, lo dejaré de lado, porque entonces vio la luz y no la quiere, se condena a sí mismo, y entonces no podré hacer nada por él.

Amén, eso les digo. Quien no crea en Mí, ahora Yo les doy esta oportunidad de conocerme y amarme. Con Mi Divina Luz, iluminaré sus corazones y muchos de ustedes me encontrarán, pero aquel de ustedes quien aún ahí Me rechace, que se pierda porque entonces no podré hacer nada por él.

Les regalaré amor, iluminaré sus corazones con Mi Luz Divina. A cada uno que venga a Mí, lo amaré y lo llevaré Conmigo a Mi Nuevo Reino. Sin embargo, quien Me rechace aún ahí, que sea su propio juez, porque no podré hacer nada por él.

La mano de Mi Padre caerá y empujará todos Mis enemigos al lago de fuego. Así que despiértense antes de que llegue este día, porque solo entonces podrán salvar sus almas.

Vengan todos a Mí, su Jesús, y prometo que nadie que Me ame se perderá.

Con profundo amor por todos Mis hermanos y hermanas.

Su Jesús.

María: Mi hija. Tu tarea es importante. Esta misión tiene que continuar, así que deja todo atrás. Primero que nada debes escribir, todo lo demás viene después. Gracias, Mi querida hija.

Tu Madre en el Cielo.