164. La clave para una comprensión más profunda de Nuestra Palabra. — 06.06.2013

«Mi hija. Mi querida hija. El sufrimiento que estás experimentando es el dolor que sufrió Mi hijo. Si las personas no lo comprenden, están permitidos de invocar al Espíritu Santo y pedirle claridad, comprensión y amor en sus corazones, que es la clave para una comprensión más profunda de Nuestra Palabra. Con esta clave, este amor en el corazón, se abren todas las puertas aún cerradas hacia Mi hijo.

Dile eso a Nuestros amados hijos.

En profundo amor, tu Madre en el Cielo.

Gracias, Mi hija.»

«Mi niña, Mi hija. Grande fue el sufrimiento que yo tuve que (so)portar por la redención de la humanidad. Grande, mi dolor que padecí por el sufrimiento que a Mí, su Sagrado Jesús, fue infligido. Tú hija Mía, has aceptado tres de estos sufrimientos para Mí y otros seguirán, porque Mis sufrimientos son muchos y con cada sufrimiento te acerco más a Mi Santo corazón redentor.

Para muchos de Nuestros hijos esto es difícil de entender porque caminan un camino diferente al tuyo, hija Mía. Así cada uno de ustedes tiene una tarea muy especial y la tuya la de experimentar Mi dolor y transmitir a todos Nuestros hijos Mi Santa palabra y la del cielo, porque son muchos los que hablan contigo.

Cualquiera que lleva el amor, el amor verdadero y sincero por Nosotros en su corazón, entenderá Nuestra palabra. Cualquiera que aún necesite ayuda llame al Espíritu Santo, porque ÉL les dará la claridad y aumentará su comprensión si le piden con sinceridad y reverencia.

Mis queridos hijos. Denme, su Jesús, su SÍ. Entonces, yo también puedo actuar en ustedes, ayudarles, y estar con ustedes y regalarles la vida eterna en la Nueva Jerusalén.

Los amo. A cada uno de ustedes.

Su Jesús.”

 

«Mi hija. Mi querida hija. Siéntate Conmigo y escucha lo que tengo que decirle al mundo:

Mis hijos tan amados por mí. Yo, su Madre en el Cielo, unida con todos los Ayudantes celestiales, vengo a ustedes a través de Nuestros videntes elegidos para traerles la salvación a su alma.

Quien escuche Nuestra Palabra, confíe en Nosotros y se entregue a Mi Santo hijo, Jesucristo, y le dé su SÍ, experimentará la salvación y bendiciones, y las glorias de Dios le serán reveladas.

Mi hija. Mi querida hija. Diles a Nuestros hijos que es hora de volver, de concentrarse en una vida según los mandamientos de Dios Padre y de dar su SÍ a Mi Santo hijo.

Vengan, hijos Míos, vengan. Vengan todos a Nosotros, a su Santa Madre en el Cielo, a Jesús, a Dios Padre y a los santos y ángeles. Entonces, Mis queridos hijos, todo estará bien, y la vida en el paraíso por la eternidad les será dada ustedes. Que así sea.

Su Madre en el Cielo. Quien los ama.

Madre de todos los hijos de Dios.”

 

Oración No 23: Oración por amor, claridad y confianza en Dios

Oh, Espíritu Santo, llena mi corazón con Tu amor,

dame claridad y confianza en Dios.

Ayúdame a descifrar las palabras del Señor,

porque solo a través del amor las entenderé.

Amén.

 

Gracias, Mi hija.

163. ¡Solo Dios es omnipotente! — 05.06.2013

Mi hija. Mi querida hija. Siéntate conmigo. Hoy es un día hermoso, porque su tierra ha experimentado mucha purificación y muchas conversiones han tenido lugar en las profundidades de muchas personas.

Otros reflexionan sobre por qué todo está como está y buscan una explicación más allá de dónde y del por qué podrían venir todas las irregularidades climáticas. Aquí, el Espíritu Santo ahora está trabajando activamente en estos corazones para que encuentren el camino hacia su y Nuestro Creador.

Y luego hay aquellos que literalmente «se rompen la cabeza» tanto que se esfuerzan pensando, pero no logran encontrar ninguna explicación en su historial meteorológico, porque el que investiga sin Dios nunca encontrará una explicación válida, el que ignora la omnipotencia de Dios, estará siempre estableciendo nuevas teorías, todas las cuales no serán válidas a largo plazo.

Solo Dios es omnipotente. Es ÉL que hace las inundaciones y que los vientos sean tormentosos, a ÉL obedece el fuego y la tierra. Él prende. Él apaga. Y todo esto para que Sus hijos «perdidos» puedan encontrar su camino de regreso a Él.

Aquellos de ustedes que son creyentes saben acerca de la omnipotencia de Nuestro Padre, Dios Altísimo. Aquellos que no creen están buscando desesperadamente explicaciones, tomando medidas de precaución y viven con un miedo constante de todo lo que podría sucederles en la vida.

¡Despierten y vengan a Dios Padre! ¡Vivan de acuerdo con Sus leyes y aférrense a Sus ayudantes celestiales! Para esto, deben dar su SÍ a Jesús, Mi Santo Hijo, porque ÉL es el camino hacia el Reino de los Cielos. Él es el puente que los conecta con Dios Padre y el Cielo. Sin Él, sin SU guía caerán una y otra vez, y los obstáculos se superarán solo difícilmente, las pruebas pasarán solo difícilmente o no las pasarán.

Den su mano a Jesús, Mis amados hijos, y síganlo a Él. Una vida con Jesús es lo más hermoso que un alma humana pueda experimentar. Entonces, ¿qué están esperando? Crean y confíen y denle su SÍ. Entonces, Mis tan amados hijos, su vida se volverá hacia lo positivo, el miedo y la duda darán paso al amor, la paz y la alegría. Tendrán corazones felices y plenas, y nada, ABSOLUTAMENTE NADA podrá «desviarlos».

Jesús los cuidará entonces. Entréguense a Él, su ser, su vida, sus familias, todo lo que tienen, lo que son. Solo así allanarán su camino hacia el Nuevo Paraíso, solo así podrán reclamar los frutos y las glorias de Dios para ustedes y sus seres queridos.

Que así sea.

Su Madre en el Cielo quien los ama.

Madre de todos los hijos de Dios.

(Jesús sonríe) Gracias, Mi hija. Te amo.

162. La humildad es el camino hacia el Reino de los Cielos — 04.06.2013

Mi hija. Mi querida hija. Yo, Tu Madre en el Cielo, Me gustaría decirte a ti y a todos Nuestros hijos hoy lo siguiente:

No juzguen, porque solo Dios puede hacer eso. Sean buenos el uno con el otro y no parloteen sobre los demás. Ustedes son todos diferentes, sin embargo, ustedes son todos iguales: en relación con su proveniencia, sus deseos del alma, su herencia y en relación con todo lo relacionado con Dios Padre.

No es posible separar al hombre de Dios Padre. El intentarlo ya es una locura. El hombre viene de Dios. Cada niño nacido es un regalo de Dios para sus padres y toda la familia. Esto ya comienza con la concepción del bebé en el útero. Si ahora quieren alejarse de Dios Padre, tratando de vivir de manera independiente y sin Él, entonces eso solo puede salir mal.

La separación de Dios Padre no es posible porque es Él quien les da la vida, y es Él quien los mantiene vivo. Sin la llama divina en su corazón, en su alma no serían capaz de vivir, y esa llama nunca se apaga. ¡Estén conscientes de eso! ¡Es ella [la llama] que a través del amor todopoderoso de Dios los mantiene vivos!

Pueden negar a Dios, pueden consagrarse al diablo, pero ¿qué logran con eso? Su propia condenación atormentadora, apestosa y profundamente deprimente, de la que no hay escapatoria para ustedes, porque quien una vez se haya acercado al diablo y no de vuelta a tiempo – un proceso muy difícil, porque a quien el diablo haya atrapado, no le deja escapar tan fácil – si entonces los haya arrastrado al infierno, habrán perdido para siempre la vida eterna en el Reino de Dios.

Así que despierten, Mis hijos tan amados por Mí, ¡y encuentren el camino hacia Dios! Visiten sus Santas Misas y reciban la Sagrada Eucaristía, el Cuerpo de Mi Santo Hijo que trabaja en ustedes. Pidan por el Espíritu Santo para que ÉL los guíe fuera de la oscuridad y oren a Nosotros, a Mí y a Mi Hijo, a sus santos y a los ángeles, para que todos Nosotros podamos acudir en su ayuda y salvarlos del terror de Satanás.

¡Llámenos y Nosotros iremos! Sean fieles a Nosotros y trabajen todos los días un poco en ustedes. La humildad es el camino hacia el Reino de los Cielos, y serán las almas humildes que, en el Día de Gran Alegría cuando la batalla por las almas haya terminado, junto con Mi Hijo ingresen al Nuevo Mundo, Su Nuevo Reino.

Así que vuelvan a ser hijos de Dios, es decir encuentren a su Creador, vivan con ÉL y de acuerdo con SUS Leyes. Entonces, Mis tan amados hijos, ya no juzgarán a los demás, porque su ignorancia dará paso al amor y sus pensamientos agotadores se volverán alegres y confiados.

Vivan con Nosotros, con el cielo en la tierra, y les sucederán cosas buenas. Porque quien viva con Dios, con sus ayudantes celestiales, vivirá con alegría, incluso ahora ya en este difícil tiempo del fin. Que así sea.

Su Madre en el Cielo quien los ama.
Madre de todos los hijos de Dios.

 

Gracias, Mi hija. (Jesús está aquí)

161. ¡Si el mundo no se de vuelta, aún muchos más desastres vendrán sobre su tierra! — 03.06.2013

Mi hija. Mi querida hija. Buenos días. Si el mundo no se da vuelta, aún muchos más desastres vendrán sobre su tierra, y solo aquellos de ustedes que son firmes en la fe se salvarán.

Mis hijos, Mis queridos hijos. Si no comienzan y vuelven a sus raíces, serán desarraigados porque las raíces de aquellos que no viven con Mi Hijo y en la fe de Dios son demasiado delgadas, demasiado frágiles, demasiado enfermas. Dejen que sus raíces vuelvan a crecer y no se auto-recorten de la vida eterna a través de su incredulidad, a través de su querer hacer todo «por fuerza propia», a través de su egoísmo y a través de su desconocimiento de la vida verdadera, la vida con Dios Padre bajo el liderazgo de Su Santo Hijo Jesucristo Quien nació para ustedes hace más de 2.000 años a través de Mí, su Madre en el Cielo, para proclamar la verdadera palabra de Dios y luego sufrió para ustedes, todos los hijos de esta tierra, la peor agonía y Quien finalmente dio Su vida para todos ustedes en la cruz.

Mis hijos. ¡Despierten! Quien no encuentre a Mi Hijo vivirá tiempos malos. El que no LE dé un SÍ no alcanzará la vida eterna, una vida después de la muerte física* en el Reino de los Cielos del Señor, para la cual están siendo preparados aquí en su tierra.

Mis hijos. ¡Despierten! El que no se convierta lo pasará mal. ¡El diablo se apoderará de su alma y la arrastrará a la condenación!

«Mis hijos tan amados por Mí. Vengan todos a Mí, a su Jesús, entonces los llevaré  a Mi maravilloso Reino creado para cada uno de ustedes con el amor puro de Mi y su Padre, y la promisión se cumplirá para ustedes.»

Mis queridos hijos. Yo, su Madre en el Cielo, los guío a todos los que Me lo pidan hacia Mi Hijo para que ninguno de ustedes se pierda. Y luego, cuando en el Día de la Gran Alegría el Cielo finalmente se fusione con la tierra, su alma se salvará y todos ustedes se mudarán al Nuevo Mundo – la Nueva Jerusalén, el Paraíso – y vivirán allí con todas las glorias que Dios Padre bajo la regencia de Su Santo Hijo tiene preparadas para ustedes.

Que así sea.

Su Madre en el Cielo quien los ama. Madre de todos los hijos de Dios.

Y su Jesús Quien los ama. Redentor de todos los hijos de Dios.

 

«Vengan, Mis hijos, vengan.

Entonces también ustedes podrán saborear las glorias de Mi Padre y cosechar los frutos tan anheladas del Jardín del Edén, la vida en el Paraíso recreado.

Vengan, Mis hijos míos, vengan.

Gracias, Mi hija tan amada por Mí.

Tu/Su Jesús.»

 

*Nota: Aquí se refiere a las personas que mueren antes del Día de la Gran Alegría, la Segunda Venida de Jesús.

160. ¡Sean conscientes de las tácticas del diablo! — 02.06.2013

Mi hija. Mi querida hija. Yo, tu Madre en el Cielo, hoy quisiera decirte a ti y a todos Nuestros hijos lo siguiente:

Es muy importante que se amen, porque donde no hay amor, el diablo está actuando. Siempre tengan en cuenta que Dios Padre es el puro, verdadero amor, y que donde ÉL actúa el amor está en el corazón de Sus hijos. Pero donde el diablo hace su maldad, no encontrarán el amor. Donde se cometen atrocidades, donde los hijos de Dios son maltratados, ahí es donde el diablo se ha colado y tomado posesión de las almas que hacen el mal.

Recuerden siempre que cuando no estén en el amor, con certeza absoluta el diablo ha enviado uno de sus demonios para sacarlos de la tranquilidad, de la paz y del amor. Siempre recuerden esto, Mis tan amados hijos. El diablo no desaprovecha ninguna oportunidad. Si solo ve la menor posibilidad, la usará y actuará en ustedes. Así que cuídense y sean conscientes de las tácticas del diablo. Respondan con amor. Ese es el único camino en que puedan escapar del diablo.

Manténganse alerta y dense cuenta inmediatamente que cuando estén molestos, enfurecidos, enojados o, incluso, agresivos el diablo se ha colado a través de sus demonios que están vagando por el mundo. Regresen al amor y no den «oportunidad» a estos sentimientos «enojados» producidos por el diablo dentro de ustedes. Sean buenos. Sean amables. Y siempre estén en el amor. Entonces, Mis tan amados hijos, el diablo no tendrá oportunidad de actuar en ustedes, porque donde solo hay el bien, donde ustedes tengan confianza de Dios y viviendo con Nosotros, con todo el cielo, ahí el diablo no tiene poder. Lo intentará, pero no tendrá éxito.

Cuanto más fuertes estén confiando de Dios, menos se les podrá acercar el diablo. Su poder disminuye – y eso lo hace enojar, pero no les hace daño a ustedes. Así que vengan a Nosotros, a Mi hijo amado, a Dios Padre y vivan con Nosotros y el Espíritu Santo todos ustedes. Entonces, Mis tan amados hijos, el poder del diablo será cada vez menos y el amor de Dios abrazará la tierra.

Que así sea.

Su Madre en el Cielo quien los ama.

Madre de todos los hijos de Dios.

«Hija Mía, Mi tan amada hija. Yo, tu Jesús, quisiera pedirles que recen la siguiente oración diariamente. Los protegerá del maligno al y los traerá más cerca a Mí y a Mi Padre, que también es su Padre.

Oración No 22: Oración poderosa para la protección del maligno

Señor dame la fuerza de resistir el maligno.

Señor, ten piedad. Señor, escúchame.

Señor, no permitas que el demonio se apodere de mí.

Señor, ten piedad. Señor, escúchame.

Señor, dame el don de vivir siempre en tu amor, de vivirlo y de transmitirlo.

Señor, ten piedad. Señor, escúchame.

Señor, que TÚ siempre estés conmigo. Guíame, cuídame y enséñame el camino hacía ti.

Señor, ten piedad. Señor, escúchame.

Señor, ilumíname con Tu Espíritu Santo y dame el don del discernimiento entre el bien y el mal, lo verdadero y lo falso.

Señor, ten piedad. Señor, escúchame.

Señor, quiero ser Tuyo por siempre jamás. Ayúdame a ser como Tú quieres que sea.

Señor, ten piedad. Señor, escúchame.

Amén.

 

Mi niña. Mi hija. Da a conocer esta oración. Es muy poderosa y llena de milagros silenciosos. El que la ora sinceramente será oído. Mi Padre es todopoderoso, y en Su omnipotencia y con todo Su amor, ÉL proveerá a cada uno de ustedes quien le ofrezca su respeto sincero y quien me regale a Mi, Su Santo hijo, su SÍ.

Oren, hijos Míos, oren. Solo la oración los salvará a ustedes y a sus hermanos y hermanas de las maquinaciones del maligno y guiará su alma hacia Mí.

Amén.

Su Jesús quien los ama.

Redentor de todos los hijos de Dios.»

159. Difundan Nuestra palabra en todos los confines del mundo, porque con esta palabra los estamos preparando a ustedes y a todos los hijos de esta tierra — 1.06.2013

Mi hija. Mi querida hija. Qué bueno que estés aquí. Mi amadísima hija. Nosotros, tu Madre en el Cielo y Yo, tu Jesús Quien te ama, queremos decirte a ti y a todos Nuestros hijos hoy lo siguiente:

Ha llegado el momento de que todos los hijos de Dios deban tomar una decisión, porque la batalla por las almas estará llegando a su fin muy pronto. Dios Padre está tratando de darles purificación y reflexión a través de todos Sus regalos amorosos para ustedes, Mis preciosísimos hijos, pero la mayoría de ustedes no lo entienden.

Deben escucharnos, a Nuestra palabra en estos mensajes, porque con Nuestra palabra los estamos preparando a ustedes y a todos los hijos de esta tierra. El fin está cerca y muchos de los hijos de Dios aún necesitan ser alcanzados y muchos deben ser liberados de las garras del diablo.

Por eso, Mis amados hijos, oren por sus hermanos y hermanas sin detenerse, porque su oración es valiosa. Es el arma más poderosa que les hemos dado contra el mal, y quien la use y ore con devoción será escuchado y muchas almas así serán salvadas.

Difundan Nuestra palabra en todos los confines del mundo y defiéndannos. Demasiadas mentiras, demasiado sufrimiento, demasiada miseria están siendo infligidas, y ustedes deben darse cuenta del por qué es así. Quien viva con Nosotros, quien Me de su SÍ a Mí, no perecerá. Mirará todo con los ojos del amor y actuará en consecuencia: con amor, con responsabilidad y con alegría. Porque vivirá con Nosotros, con María, Mi Santísima Madre, quien también es su madre y vivirá conmigo, su Jesús, Quien soy su hermano y su Redentor. Nadie que viva con Nosotros puede ser malo, porque eso no es posible. Quien siga el camino con Nosotros, quien cumpla con las leyes de Nuestro Padre, Dios Altísimo, hará el bien en su mundo. Así que vengan a Nosotros y no sigan dejándose engañar por toda la ilusión y el fraude del diablo, porque ni el lujo ni la miseria provienen de Dios.

ÉL, que creó todo con amor mira con tristeza lo perdido que están creyendo al diablo. Él que es el verdadero amor no anhela nada más de que todos Sus hijos regresen.

El diablo les miente día a día. No desperdicia ninguna oportunidad de sembrar dudas y venderles mentiras como la verdad. ¡Despierten luego, Mis hijos tan amados por Mí y cambien su vida! ¡Vivan con Nosotros! ¡Con Mi Madre y con todos los que Dios Padre les envía para cuidarlos! ¡Escuchen a Nuestros Santos y sigan los consejos de Nuestros Santos Ángeles! Solo entonces volverán encontrar al camino correcto. Solo entonces podrán escapar del diablo, quien causa toda su miseria y quien los hace sufrir.

Denme a Mí, su Santo Jesús, su SÍ y entréguense a Mí plenamente. Entonces, Mis tan amados hermanos y hermanas, se cumplirá la promesa para ustedes, y los gloriosos frutos del Paraíso serán su cosecha.

Que así sea.

Su Jesús y su Madre en el Cielo quienes los aman.

Gracias, Mi hija.

 

Amén, les digo esto:

Amo a cada uno de ustedes con toda Mi divinidad.

A cada uno de ustedes quiero darles Mi Amor Divino.

Así que vengan a Mí, a su Jesús, y denme su SÍ, porque entonces también Yo puedo regalarles todas las glorias que Mi y su Padre tiene preparadas por cada uno de ustedes.

Que así sea.

Su Jesús quien los ama.

Gracias, Mi hija tan amada por Mí.

158. El por qué el clima es tan revuelto — 31.05.2013

(Nota: la tormenta continúa)

Mi hija. Mi querida hija. Esta limpieza es muy necesaria. Mis amados hijos. No se aflijan por el clima que tienen, porque es Dios Padre quien regala limpieza a todos Sus hijos, aunque como siempre la mayoría de ellos no quiere entenderlo.

Si solo supieran cuán terrible es el pecado que pesa sobre su tierra, inmediatamente entenderían por qué el clima es tan revuelto. Es un regalo para todos los hijos de Dios para arrepentirse, reparar y limpiar lo que está mal en su vida.

Despierten, Mis amados hijos, ¡y dense vuelta! Conviértanse a Jesús, Mi Santo Hijo, y absténganse de querer jugar a ser Dios. Están jugando con el fuego, permitiendo así que el diablo entre en su alma.

¡Despierten y dense vuelta! Confíen en Jesús. ¡SOLO EN ÉL! Entonces, Mis amados hijos, el equilibrio natural de su tierra, deseado y creado por Dios, podrá ser restaurado y todos los hijos de Dios podrán vivir juntos en paz y armonía.

Comiencen y den el primer paso. Dios Padre y Jesús los están esperando con los brazos abiertos. ¿Qué están esperando? El que no se dé vuelta, no se convierta a Mi Hijo, perecerá. El lago de fuego será su última parada y el tormento y la angustia su eternidad. ¿Quieren eso? ¿De verdad quieren eso?

No caigan en las mentiras del diablo, en sus sombrías y repugnantes maquinaciones. ¡Límpiense! ¡Arrepiéntanse y hagan penitencia! Solo entonces alcanzarán el Reino de Mi Hijo, solo con ÉL obtendrán acceso al Nuevo Paraíso.

No esperen más y denle a Jesús su SÍ. Entonces, Mis amadísimos hijos, también para ustedes se cumplirá la promesa, y dichosamente entrarán al Nuevo Paraíso, a la Nueva Jerusalén.

Que así sea.

Su Madre en el Cielo quien siempre los ama.

Madre de todos los hijos de Dios.

Gracias, Mi hija.

 

«Amén, les digo esto:

Quien no se dé vuelta, se quedará abandonado.

Quien no Me encuentre a Mi, se perderá.

Quien no Me dé su SÍ, no lo podré llevar Conmigo.

Así que vengan a Mí, Mis amadísimos hermanos y hermanas, y entréguense plenamente a Mí, su Jesús. Entonces los cuidaré y estaré con ustedes por siempre.

Que así sea.

Su Jesús Quien tanto los ama.

Redentor de todos los hijos de Dios.»

 

Gracias, Mi amadísima hija.

157. Quien crea que el infierno existiese en su tierra, ¡a él se le deben abrir los ojos! — 30.05.2013

Mi hija. Mi querida hija. Siéntate conmigo y escúchame. A Mí, tu amada Madre en el Cielo, Me gustaría decirte a ti y a todos Mis hijos lo siguiente:

Quien crea que el infierno no existiese, está muy equivocado. Quien crea que el infierno existiese en su tierra, ¡a él se le deben abrir los ojos! Quien crea que pudiese hacer cualquier cosa sin tener que justificarse ya está con una pierna en el infierno, porque el demonio se ha apoderado de él y lo arrastrará al lago de fuego con él tan pronto como tenga la oportunidad de hacerlo.

Mis hijos. ¡Despierten! El infierno es un lugar cruel del cual nunca podrán escapar. Quien vaya al infierno, siguiendo al diablo, sufrirá terriblemente. El infierno es un lugar de sufrimiento, de agonía eterna e infinita. Serán atormentados y sus almas arderán, lo que les causará un dolor infinito, porque es un ardor sin realmente arder. Un estado eternamente duradero del que nunca escaparán.

Serán atormentados de la peor manera, y eso comenzará con todo lo que han hecho mal en la vida [terrenal]. El diablo les mostrará cada pequeñísimo y atormentador recuerdo. Arderán, gritarán. Su alma sufrirá de la peor forma. Se enfermará sin esperanza de jamás mejorar, porque no hay esperanza en el infierno ni mejora, y se estará enfermando cada vez más, pero nunca morirá.

Sufrirán sin encontrar nunca un fin. Es lo más terrible que les puede pasar a ustedes, a su alma. Recuerden lo que ya hayan experimentado en la vida: dolores apenas soportables, depresión, desolación, remordimientos los que lastimaron su alma, … lo que sea que fuera. Eso, en su peor forma llegará a su alma de manera permanente si no se convierten a Mi Hijo.

Aún tienen tiempo, tiempo para darse vuelta. No desperdicien este tiempo precioso. Encuentren a Jesús, su Redentor, y sálvense de la caída al infierno. Una vez que el diablo los haya golpeado y los tenga en su poder, podría ser demasiado tarde ya que hará todo lo posible para arrastrarlos al lago de fuego.

Quien no se haya convertido a Mi Hijo antes de la última de todas las batallas, EL no lo puede llevar consigo al Nuevo Paraíso. Por lo tanto, dense vuelta mis amados hijos y conviértanse a Mi Hijo. Denle su SÍ, y su vida cambiará de manera positiva incluso ahora ya en la actualidad, y entrarán en SU ​​Reino, cuando el cielo se funde con la tierra.

Que así sea.

Su Madre en el Cielo quien los ama.

Madre de todos los hijos de Dios.

Gracias, Mi hija.

156. Aceptación del tercer sufrimiento — 30.05.2013

Mi hija. Mi querida hija. Mi amadísima hija. Yo, tu Jesús, te perdono porque de todo lo que hiciste mal en tu vida ahora te has arrepentido y te purificaste. Es lindo verte crecer y acercarte más y más a Mí, al Cielo.

Te hemos enviado muchas pruebas. Por muchas estás pasando actualmente. Has aceptado Mi tercer sufrimiento. Nuevamente, te sentiste abandonada, no te sentiste apegada a Dios Padre, a pesar de que lo estabas en todo momento y sin entender lo que a ti, a tu cuerpo, está pasando actualmente.

Mi hija. Es Mi flagelación lo que estás experimentando. Fue horrible para Mí – y tú sientes lo que Yo sentí en ese entonces. Todas las lágrimas contra las que tu también estás luchado, también las lloré Yo, internamente por la humanidad y las pocas personas buenas que me brindaron alivio a través de sus buenos corazones.

Te sientes tal cual, ya por días. No sabías a qué te envié, pero lo aceptaste. Tenías que llorar esas lágrimas, y tenías que experimentar ese dolor, y tenías que sentirte perdida, ver el cielo y atravesar el infierno. Ahora se acabó.

Sientes los golpes que Yo sufrí como lesiones en tu espalda y estas ahora se sanan. Todo lo que sentiste Yo lo sentí en ese entonces, y al aceptar el tercer sufrimiento nuevamente te acercaste un poco más a Mí, a tu Jesús quien tanto te ama.

Ven a Mis brazos Santos y descansa ahora.

Te amo y el «estar desconectado» ha terminado ahora.

Tu Jesús Quien te ama.

Tengo planeado algo especial contigo, es por ello, Mi amadísima hija, que te está permitido experimentar Mi sufrimiento (Jesús sonríe).

155. Respétense unos a otros – y dense alegría mutuamente — 28.05.2013

Mi hija. Mi querida hija. Yo, tu Madre en el Cielo, hoy quisiera decirles los siguiente a Mis hijos:

Siempre sean amables y buenos el uno con el otro. Respétense unos a otros y dense alegría mutuamente. Denle alegría a su prójimo y trátenlo con amor. No acusen, sino traten de entender. Quien hace el mal se extravió. Está perdido y necesita ayuda.

Por supuesto, no deben mirar sin hacer nada como algunas personas cometen actos criminales, porque eso no sería correcto. Deben proteger a su prójimo y a si mismos del crimen. Pero no estoy hablando aquí de los grandes extravíos, el no entender de lo bueno que viene de Dios, sino de las burlas pequeñas y no tan pequeñas, fluctuaciones emocionales, los rostros sombríos y las palabras acusatorias que se expresan mutuamente como devotos y no tan devotos hijos de Dios.

Miren de una manera más profunda al otro y denle un poco de amor y alegría. Si se ve malhumorado, al menos estén ustedes de buenas y amable con él. Ustedes no saben por qué él tiene esa cara o por qué él se comporta de manera poco amable. Tal vez solo necesita la sensación de que hay alguien agradable en el mundo, y por su cariño, una mirada amistosa, una palabra amable, el calor vuelve a su corazón, y su mirada tan sombría se convierte en una sonrisa.

Recuerda siempre que no saben el por qué una persona actúa como actúa. Solo Dios sabe eso, nuestro Padre Todopoderoso. Y Él se alegra cuando ustedes son buenos el uno con el otro.

Ustedes saben qué bien se siente si su prójimo los trata de manera amistosa. Así que háganlo también y compórtense de manera educada y buena. Entonces, Mis queridos hijos, su mundo, su entorno se sana, porque el calor entra en los corazones de las personas, y ese calor irradia de vuelta a ustedes.

Así que sean buenos los unos con los otros y ayúdense mutuamente. Entonces, hijos Míos, todos sentirán amor en sus corazones, y no habrá más peleas.

Que así sea.

Su Madre en el Cielo quien los ama.

Madre de todos los hijos de Dios.

Es el calor de Dios, la llama del amor Divino que les falta. Una llama que debe arder flameando y brillando en sus corazones. Si lo hace, las maldades no vendrán a ustedes, y podrán enfrentar a todos los hijos de Dios con amor.

Pídanle a Jesús que deje crecer esta llama en ustedes:

Oración No 21: Oración por la llama del amor Divino

Querido Jesús, enciende la llama del amor eterno en mi corazón.

Que crezca y se vuelva tan grande que ningún mal pueda acercarse a mí,

y que enfrente a todos los hijos de Dios con amor.

Amén.

 

Gracias, mi hija.