270. ¡Sólo así podré salvar su alma cuando Me llamen! — 13.09.2013
«Mi hija. Mi querida hija. Vuelve a visitarnos más a menudo, porque aquí te damos la fuerza y la perseverancia para poder soportar todos los ataques.» «Mi hija. Mi querida hija. Mi sol. Yo, tu San Buenaventura, quiero decir a Nuestros hijos que ahora amanece el tiempo prometido y que, aunque vendrá tanto sufrimiento sobre […]
