780. ¡Aprovechen la oportunidad de la visión del alma! — 16.12.2014

Mi hija. Mi querida hija. Por favor, diles hoy a los hijos de la Tierra que confíen. Su confianza en Mi Hijo es el “salvavidas” que los mantendrá “a flote” en los tiempos que se avecinan.

Mis hijos. Deben prepararse, porque el fin está cerca. Aprovechen la oportunidad de la visión del alma, porque cuando llegue a ustedes, CUANDO LES SEA REGALADA, ese será el momento en el que aún podrán cambiar su vida, podrán transformarse.

Después de eso, la decisión estará tomada, y solo los hijos que hayan encontrado a Jesús serán elevados en el fin de los días, que entonces ya no serán largos [muchos]. La paz volverá a ellos y en paz vivirán, mientras que los otros, los hijos perdidos, sufrirán, porque no Le dieron su SÍ a Mi Hijo.

Así que conviértanse a tiempo, ustedes que son incrédulos, porque solo Jesús es el camino hacia el Padre, el camino hacia una eternidad pacífica, amorosa, gozosa, alegre, feliz y de total plenitud. Aprovechen, pues, esta última de todas las oportunidades que muy pronto se les será regalada, y ¡caigan de rodillas pidiendo perdón, sí, suplicándolo!

No desperdicien su eternidad por orgullo, por terquedad, por ser obstinado y otras faltas de virtud. Ustedes son importantes, porque el Padre los ama, y su alma no debe perderse.

¡Así que escuchen Mi llamado y conviértanse! ¡Jesús ES su camino! ¡Su ÚNICO camino! Amén. Que así sea.

Los amo.

Su Madre en el Cielo.
Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.

779. ¡No están viendo la profecía de Juan en el tiempo presente! — 15.12.2014

Mi hija. Mi querida hija. Por favor, escribe y escucha lo que Nosotros, tu Madre en el Cielo, los Santos, Dios Padre y Jesús, tenemos que decir hoy a los hijos de la Tierra:

Hijos, ¡despierten! El fin está a sus puertas, ¡pero simplemente no quieren creerlo!

La mayoría no lo ve, los demás creen que vendrá más tarde, ay, hijos, ¡qué incrédulos y qué descarriados son!

Incluso aquellos de ustedes los que creen en Jesús, ¡no están viendo la profecía de Juan en el tiempo presente! ¡Y esto, aunque todo lo que Nosotros Le mostramos a Él se está cumpliendo y ustedes lo están viviendo [presenciando] hoy en su mundo!

Mis hijos. Mis hijos tan amados por Mí. ¡Despierten antes de que sea demasiado tarde! Pronto habrá llegado el fin, ¡pero ustedes no se han preparado! Ustedes desprecian Nuestras advertencias, desdeñan y se burlan de Nuestra Palabra y de quienes la anuncian -¡acaso no han aprendido nada!

¡Contemplan su historia, la que está escrita en el Libro Sagrado del Padre, y pregúntense si la incredulidad no se repite en su época actual!

¿Acaso deben suceder cosas aún mucho peores para que se den cuenta en qué época se encuentran?

Hijos, despierten y den su SÍ a Jesús. El fin se acerca a pasos agigantados y ustedes permanecen en la irrealidad y la incredulidad.

Quien no se prepare, se perderá, y las profecías del Nuevo Reino no le serán concedidas. Se perderá ante el adversario, si no se convierte y encuentra a su Jesús.

(Jesús): Amados hijos, escuchen bien ahora, porque el tiempo del fin está casi aquí:

“Declárense por Mí, por su Jesús, y sigan el camino hacia el Padre. Conmigo encontrarán la salvación”.

(Dios Padre:) “Así que profesen ahora su fe en Mi Hijo y entren con ÉL en el paraíso que YO he creado para ustedes: el Nuevo Reino de Mi Hijo, que está abierto a todo aquel que regale su SÍ a Jesús.”

(Madre de Dios:) Mis hijos. ¿A qué están esperan aún? Levántense y prepárense. Jesús los está esperando. Amén.

Con profundo amor,

Su Madre en el Cielo,

Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación, junto con Dios Padre, Jesús y los santos. Amén.

778. ¡Donde no hay amor, Mi Hijo es profundamente herido! — 14.12.2014

Mi hija. Mi querida hija. Hoy te hemos mostrado lo siguiente:

Mi Hijo habita en ti, así ÉL como habita en cada uno de ustedes. Por eso es tan importante que se encuentren unos a otros con amor, porque todo lo que le hacen al otro, se lo hacen a Mi Hijo, y donde no hay amor, Mi Hijo es profundamente herido.

Deben amarse unos a otros, Mis hijos, para estar plenamente unidos a Jesús. No se juzguen unos a otros, sino busquen en ustedes el amor por el otro, sin importar cuán profundamente enterrado esté en ustedes: traten siempre al otro con amor, porque Jesús habita en cada uno de ustedes, ÉL ES el amor más puro, y en este amor deben tratarse unos a otros.

No confundan el amor con el enamoramiento, porque no se trata de eso. ¡Es el amor del Señor con el que deben encontrarse y en el que deben vivir EN TODO MOMENTO!

Mi Hijo nació por ustedes para encender este amor en cada uno de ustedes, y quien se encuentre plenamente en ÉL vivirá este amor.

Pidan al Espíritu Santo que les ayude, para que comiencen a amar incluso a sus enemigos. No es fácil para ustedes, pues están tan profundamente arraigados en el orgullo y la presunción, pero si comienzan a ver a Jesús en cada uno de ustedes y le ofrecen el amor de Mi Hijo, alegrarán a Jesús, y esa alegría les será concedida a ustedes. Pero si juzgan y actúan con maldad, entonces ese amor se retira, ¡hieren a Mi Hijo y, con ello, también a ustedes mismos!

Mis hijos. ámense unos a otros como Jesús los ama, y no juzguen, pues a ninguno de ustedes le corresponde juzgar. Amén. Que así sea.

Con profundo amor maternal,

Su Madre en el Cielo.
Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.

777. ¡Las gracias que el Padre concede en este tiempo de Navidad son grandes y de un carácter especial! — 13.12.2014

Buenos días, Mi hija. Por favor, diles hoy lo siguiente a los hijos de la Tierra:

Confíen en Mi Hijo, que es Santo, y entréguenle a ÉL su vida. ÉL cuidará de todos ustedes, y ÉL los elevará, pero deben entregarse por completo a ÉL, su Salvador.

Mis hijos. Se acerca la Navidad, y muy pronto ustedes, los hijos creyentes del Señor celebrarán el nacimiento de Mi Hijo. ¡Celebren esta fiesta tan santa en paz y con alegría y amor en sus corazones!

El Padre les ha regalado a SU Santo Hijo, ¡así que alábenlo, hónrenlo y denle gracias a ÉL con todo su corazón y con todo su ser!

La Navidad es una fiesta especial, pues el Señor ha nacido para ustedes. Por eso, hónrenlo a ÉL y oren a ÉL, asistan a sus Santas Misas y orienten su vida por completo hacia ÉL, su Mesías. De esta manera no se perderán, pues quien vive con Mi Hijo será salvado.Amén. Que así sea.

Su Santa Madre en el Cielo.
Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.

“Las gracias son grandes en este tiempo de Navidad, así que aprovechen este tiempo y reflexionen. Oren y recójanse en su interior y oren al Espíritu Santo.

Las gracias que el Padre concede en este tiempo de Navidad son grandes y de un carácter especial, pues SU Espíritu Santo desciende sobre cada uno por quien ustedes oren.

Aprovechen, pues, la oración y estas gracias que el Padre les concede a través de SU Espíritu Santo en este Tiempo Santo. Amén.

Con amor,

Su Madre en el Cielo con los Santos Ángeles del Padre. Amén.”

776. ¡Quien sea fielmente entregado a Mi Hijo no tiene nada que temer! — 12.12.2014

Mi hija. Mi querida hija. Por favor, diles hoy a los hijos de la Tierra lo siguiente:

Deben dejar que su luz brille, porque los tiempos se oscurecerán y solo su luz mantendrá la fe en Mi Hijo, tan pronto como los planes del maligno ahora amenacen cada vez más con hacerse realidad y él, el príncipe de las tinieblas con sus demonios y siervos terrenales intente apoderarse de su mundo.

Mis hijos. Nunca tengan miedo, pues este tiempo será de corta duración. Quien sea fielmente entregado a Mi Hijo no tiene nada que temer, pues ÉL, Hijo del Padre Todopoderoso, vendrá a levantarlos.

Pero aquel que no confíe en Mi Hijo caerá en el miedo y la duda. Su alma sufrirá en la Tierra en estos últimos tiempos, y se perderá si no aprovecha la última oportunidad y no se convierte antes de [que comience] este tiempo oscuro.

Mis hijos. Su última oportunidad está muy cerca. Así que prepárense, porque cuando Mi Hijo venga, deben estar preparados para ÉL. Amén. Así sea.

Su Madre en el Cielo que los ama.
Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.

775. ¡El Señor ve todos sus esfuerzos y los recompensará generosamente! — 11.12.2014

Mi hija. Mi querida hija. Diles hoy a los hijos lo siguiente:

Su “mundo”, lo mundano, nunca los hará felices, ¡porque eso no es posible! Deben desprenderse de él, del mundo, porque está dominado por el maligno.

Uds. se aferran como a un clavo ardiendo, pasando de un placer a otro, tratando de mantener su “felicidad”, pues saben que, tan pronto como el clavo se doble o incluso se rompa perderán esa sensación de felicidad, pues ni pueden retenerla ni hacerla aparecer a voluntad, por eso siguen buscando momentos felices, muchos incluso caen en adicciones, sin encontrar jamás la verdadera felicidad ni recibirla como don, pues la verdadera felicidad eterna no es este mundo, sino que Mi Hijo es su camino hacia ella. Él les dará esta felicidad, y nunca desaparecerá, pero nunca podrán retenerla, sino que deben guardarla en su corazón y profesar cada vez más su fe en Jesús, ¡seguirlo a ÉL y vivir con ÉL!

Mis hijos. No busquen la felicidad mundana, pues es pasajera. La tristeza y la envidia serán su herencia si permanecen en el mundo y buscan en él la verdadera felicidad. Solo a través de Mi Hijo les será concedida la verdadera felicidad. Así que encuentren a ÉL, amados hijos del Señor, porque con ÉL serán felices, pero sin ÉL su “mundo de felicidad construido” se derrumbará como un castillo de naipes y su alma sufrirá.

Mis hijos. Encuentren el camino hacia Jesús, pues ÉL es el único camino hacia la felicidad. Aunque al principio pueda parecerles arduo, cada día se volverá más lleno de alegría y felicidad. Deben encontrar a Jesús para conocer este misterio. Quien no se abra a Jesús, no conocerá la verdadera felicidad. Su alma nunca encontrará paz, pues la plenitud que anhela solo la experimentará a través de Jesús.

Mis hijos. Emprendan el camino y conviértanse en hijos felices del/en el Señor. El Señor ve todos sus esfuerzos y los recompensará generosamente. ¡Así que den ahora su SÍ a su Salvador y entréguense por completo a ÉL! Grande será la alegría en el Cielo, pues cada uno de ustedes es amado por el Padre.

Vengan ahora, Mis hijos, y no esperen más. Yo, su Madre en el Cielo, junto con los ángeles del Padre, se lo pido. Amén.

Su Madre en el Cielo.
Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.

774. Seguirán buscando por siempre… — 10.12.2014

Mi hija. Mi querida hija. Buenos días, Mi hija. Por favor, escribe, hija Mía, porque la palabra del Padre debe ser escuchada. Gracias, Mi hija.

Por favor, diles hoy lo siguiente a los hijos de la Tierra:

Su luz se está desvaneciendo. Se desvanece en el “resplandor” del mundo, ¡y ustedes buscan la luz artificial en lugar de unirse a Mi Hijo y dejar que Su luz resplandezca en ustedes!

Mis hijos. Seguirán buscando por siempre si no profesen su fe en Jesús. A través de ÉL encontrarán la plenitud, y la búsqueda en su corazón que los lleva por tantos caminos equivocados y a través de tanto sufrimiento del alma tendrá un fin.

Mis hijos. ¡Jesús es la salvación de su alma! Su corazón se regocijará de alegría tan pronto como LO hayan encontrado y podrán superar toda envidia, adicción y/u otras “malas conductas”, sí, [incluso] les serán quitadas, porque estarán llenos del amor de Mi Hijo y vivirán en el amor a Mi Hijo.

Mis hijos. ¡Pónganse en camino y conectan su luz con la de Él! Habrá tanta más alegría en su vida, y no importa lo que se les presente en su camino: ¡con Jesús lo superarán!

Mis hijos. ¡Embárquense en la aventura que les trae paz, alegría y amor! Mi Hijo está preparado para [ayudarles a] ustedes. ÉL los espera. Amén.

Con profundo amor,

Su Madre en el Cielo.
Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.

773. ¡Por eso los mantienen ‘tontos e ignorantes’! — 09.12.2014

Mi hija. Mi querida hija. Qué bueno que hayas llegado. Por favor, diles hoy a los hijos del mundo lo siguiente:

Cada vez verán más los cambios que Dios Padre permite ahora, para que también el último de Sus hijos despierte y vea que su Tierra está en plena transformación y que nada volverá a ser como lo han conocido hasta ahora.

Mis hijos. El cielo -su cielo- está cambiando, y con ello no nos referimos a las nubes y capas de neblina producidas por la mano del hombre, sino que hablamos de sus astros, la luna, el sol, los días, las temperaturas y muchos otros movimientos terrestres que pronto ya no sabrán cómo clasificar.

Mis hijos. Las catástrofes medioambientales se multiplicarán, pero muchas de ellas seguirán siendo ocultadas. Si ustedes supieran y vieran todo lo que está sucediendo en su Tierra, el grupo de élite y todos sus secuaces perderían su poder de manipulación sobre ustedes -la masa-. Ustedes se rebelarían, se defenderían, y estallaría un caos que ellos no podrían controlar, por eso los mantienen ‘tontos e ignorantes’, porque de lo contrario los planes del diablo no le resultarían bien.

Mis hijos. No permitan que los hagan “pasar por tontos”, creyendo las mentiras absurdas de sus políticos y negociantes [los que lucran con las mentiras]. Sus medios de comunicación están siendo controlados, y sus políticos -sometidos a una fuerte presión por parte de la élite diabólica- atraídos con dinero y otras cosas, sobornados y/o presionados (chantajeados), al igual que los negociantes, para quienes el dinero y la ‘buena’ reputación son más importantes que un ‘ficha blanca’ [conciencia limpia], y que están tan profundamente atrapados en las redes del diablo que no ven otra salida más que seguir adelante cada vez más, sabiendo muy bien que es el camino equivocado.

Mis hijos. ¡Fíjense en las señales en el cielo! ¡Fíjense lo que está sucediendo en su mundo! No pueden negar los cambios en la Tierra, sino solo banalizarlos, sin embargo, ¡esto último no les ayuda a encontrar el camino hacia Mi Hijo!

¡Despierten! ¡Aléjense y corran hacia Mi Hijo! ÉL vendrá a redimir a TODOS ustedes, ¡pero deben darle su SÍ para ello!

Prepárense y acepten las señales tales como son: es la preparación para la vida en el Nuevo Reino, que solo podrán alcanzar si se encuentran plenamente con Jesús y renuncian a lo mundano.

Mis hijos. ¡El tiempo del fin está cerca, y Dios Padre los sacudirá! Así que despierten ahora y conviértanse, para que su alma no se pierda y se les conceda la eternidad al lado del Señor. No esperen más, pues ya no les queda mucho tiempo. Yo, su Santa Madre en el Cielo, junto con los Santos Ángeles del Padre y los Santos, se lo pido. Amén. Con amor,

Su Madre en el Cielo.

Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación, junto con los Santos Ángeles del Padre y los Santos de la Comunión de los Santos. Amén.

772. ¡Su alma no debe perderse! — 08.12.2014

Mi hija. Mi querida hija. Por favor, diles hoy lo siguiente a los hijos de la Tierra:

Deben prepararse para el regreso de Mi Hijo, porque el momento se acerca cada vez más, y quien no se haya preparado se perderá, porque no podrá soportar la luz, la pureza y el amor que emanan de Mi Hijo, tan alejado vive de ÉL, atrapados en el mundo ilusorio del diablo, que determina su vida sin que -la gran mayoría de ustedes- siquiera sea consciente de ello.

Mis hijos. ¡Despierten y salgan de este mundo que es “artificial”, porque nada auténtico y nada verdadero se encuentra en él! Todo es solo apariencia y humo, y es pasajero. Así que prepárense ahora para lo verdadero, lo realmente valioso y lo eterno: la vida al lado de Jesús, aquí y en el Nuevo Mundo, que, tan pronto como el diablo sea derrotado y encadenado, ¡les será regalada a ustedes – los hijos del Señor, que siguen fiel y entregadamente a Jesús!

Mis hijos. ¡Aún no es demasiado tarde para su conversión! Den el primer paso ahora: regalen a Jesús un SÍ, ¡su SÍ! Su vida se orientará hacia la verdad, y podrán ver cada vez con mayor claridad. Reconocerán las mentiras, la apariencia y el gran engaño del diablo, y su eternidad estará “salvada”, porque: con su SÍ comenzará el cambio en ustedes, y Jesús estará con ustedes en cada paso de su camino.

Así que declárense ahora, hijos Míos, por su Redentor, y comiencen a vivir la verdad. Yo, su Santa Madre en el Cielo, se lo pido, porque su alma no debe perderse. Amén.

Los amo, Mi amada manada de hijos. Escuchen Mi Palabra en estos mensajes, pues es la Palabra del Padre. Amén.

Con amor maternal,

Su Madre en el Cielo.
Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.

771. ¡Díganselo a sus sacerdotes, pues ellos (ya) no lo saben! — 07.12.2014

Mi hija. Mi querida hija. Qué bueno que hayas venido. Por favor, diles hoy a los hijos de la Tierra lo siguiente:

Su luz debe resplandecer y unirse a Jesús, pues así mantendrán Su amor hacia los hombres y lo conservarán en su mundo, no importa lo que haga el diablo.

Mis hijos. Las profanaciones son grandes y Nos causan un sufrimiento enorme. Sus santos están sufriendo. Oren a ellos y oren contra todas estas profanaciones, pues están desacralizando su mundo con sus actos sin escrúpulos e introducen el satanismo allí donde el amor de Mi Hijo tenía su hogar.

Mis hijos. No permitan que destruyan sus Santas Iglesias, que se las quiten ni que las desvíen para fines mundanos, paganos y/o satánicos. ¡Preserven su Sagrado ritual de la Misa y reciban a Mi Hijo en la Sagrada Eucaristía! Solo un sacerdote consagrado de Mi Hijo puede distribuir Su Cuerpo, la Sagrada Hostia, a ustedes, los fieles; NADIE MÁS PUEDE TOCARLA CON LAS MANOS -¡NI TAMPOCO USTEDES, Mis hijos! Díganselo a sus sacerdotes, pues ellos (ya) no lo saben.

Mis hijos. ¡No profanen lo que es Santo, y no permitan que se les quiten y/o sustituyan sus estatuas de los santos! Estén advertidos, porque el maligno está “introduciendo” cada vez más símbolos de Satanás y cultos paganos en su mundo, y bajo ello sufrirán o ya están sufriendo sus iglesias.

Mis hijos. Sean siempre fieles a Jesús y completamente entregados a ÉL. ¡No duden, sino crean! Yo, su Santa Madre en el Cielo, se lo pido. Amén. Así sea.

Su Madre en el Cielo que los ama.
Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.

“Mi hija. Diles a los hijos que los amamos y les agradecemos por su oración ferviente. Amén. Su Madre en el Cielo con los Santos de la Comunión de los Santos. Amén.”