172. ¡Con la muerte comienza la vida! — 14.06.2013

Mi hija. Mi querida hija. Dile al mundo que lo amamos. Todos los hijos de esta tierra, independientemente de su raza, fe, religión y nacionalidad. Diles que es muy importante que Nos encuentren a Nosotros, a Jesús, porque solo con Él, el Redentor del mundo, encontrarán la paz y podrán vivir en calma y de manera despreocupada.

Mis amados hijos. Yo, su Madre en el Cielo, me gustaría pedirles a todos ustedes que por fin den su SÍ para que Mi Hijo pueda salvarlos. No se queden incrédulos. No sigan sin meta [orientación clara] lo que el diablo les ofrece. Todos ustedes son seres inteligentes, dotados de milagros de Dios que los creó según su imagen.

Entonces, ¿qué están esperando, si solo el convertirse es su único camino hacia la felicidad y la gloria? ¿Por qué pierden su tiempo con banalidades terrenales que no tienen ningún valor en el Reino de Dios? ¿Qué más necesitan para que se despierten y corran hacia Jesús?

¡Prepárense y escuchen Nuestra Palabra! Les fue dada para que encuentren a Dios el Padre, para que entren a la eternidad. ¿Qué es la vida terrestre en comparación con la eternidad? ¿Para qué están aquí, si no es para preparase para entrar en el Reino de los Cielos? ¿Qué esperan tan pronto como alcancen la muerte física? ¿Quién realmente cree que todo haya terminado entonces?

¡Hijos, despierten! ¡Con la muerte comienza la vida! ¡La única vida verdadera en paz! ¡Estarán al lado de Jesús, en el Reino de su Padre! O pueden ir al infierno y exponerse al tormento eterno. ¡Usen mejor su libre albedrío para el bien! Si son buenos, entonces también les pasará lo bueno. ¡Pero tienen que abrir su corazón y darles a Jesús su SÍ!

¿Qué están esperando? Nadie vendrá a sacarlos de la silla para que por fin se muevan. ¡Apaguen los televisores, las radios y hablen con el cielo! No chateen en el teléfono celular y la computadora, sino que ¡hablen con Nosotros!

Quien no Nos acepte durante su vida, no tendrá ninguna chance [a una vida eterna] después de su muerte, porque el diablo está al acecho y ataca tan pronto como pueda. Entonces, Mis queridos incrédulos, será demasiado tarde para pedir socorro, porque los fuegos del infierno ya los estarán «quemando» y su caída ya no se podrá frenar.

Cómo gritarán, suplicarán y serán infelices cuando se estarán moviendo con gran espanto hacia su perdición. Es un momento horroroso cuando el alma se da cuenta de hacia dónde va, y no se podrá deshacer.

Por lo tanto, dense vuelta antes de que sea demasiado tarde, de lo contrario estarán perdidos para siempre.

Los amo desde lo más profundo de Mi corazón de Madre y les pido como Madre de todos los hijos de Dios, que se den vuelta, para que su alma se salve y para que no estén expuestos por siempre a los tormentos más terribles.

Que así sea.

Su Madre en el Cielo quien los ama.

Madre de todos los hijos de Dios.

Gracias, Mi niña, Mi hija.

171. Sean siempre honestos y defiendan la verdad — 14.06.2013

Mi hija. Mi querida hija. Gracias, Mi hija. Estás trabajando tan diligentemente al servicio de Nosotros y de manera sincera defiendes lo que te decimos.

Es importante, Mis amados hijos, que clarifiquen equívocos [malentendidos] de inmediato. Si no lo hacen, si piensan que «no importará», entonces pueden resultar muchas cosas malas. Un pequeño equívoco puede causar mucho mal. Él, el equívoco, puede tomar proporciones inimaginables y causar un gran daño. Al «pasar por alto» los equívocos, tarde o temprano, personas pueden aparecer como mentirosos, aunque en realidad nunca hayan mentido.

Ellos o alguien que conocen cometieron un equívoco y no lo rectificaron de inmediato, porque no les pareció IMPORTANTE. Esta omisión de aclarar las cosas ahora tiene consecuencias fatales, porque la persona autora del error ahora es considerada inverosímil.

Tengan cuidado, Mis amados hijos, y rectifiquen sus equívocos de inmediato. Si ven que algo no está del todo bien, entonces aclárenlo inmediatamente. Esto es muy importante, para que todo esté en orden y para que después no habrá susurros, no se hable mal o se indique con el dedo a ustedes o alguien que conocen.

No pongan en juego su credibilidad y la de su prójimo. Aclaren los equívocos [malentendidos], incluso si los perciben como «de poca importancia» o creen que «da lo mismo». Nunca sabrán qué avalancha o qué inundación de lo negativo desencadena un pequeñísimo equívoco, una pequeña palabra, la modificación de una narración o reproducción de información.

Siempre sean honestos, manténgase fiel a la palabra y no pongan sus sentimientos [propios] en lo que se ha dicho, porque rápidamente eso lo falsificará y los convertirá a ustedes a ser el gatillo que desencadena la ola negativa, incluso si esto no fue su intención.

Así que, estén alertas, atentos y minuciosos. Transmitan la cosa tal cual como los han recibido. Revelen errores, equívocos y rectifíquenlos. Entonces, Mis amados hijos, no habrá sustento para la calumnia, para comprometimientos y otras maldades que pueden ser causados por equívocos [malentendidos].

Sean honestos y rectifiquen lo que se entendió mal. Entonces, Mis amados hijos, nadie les podrá reprochar algo, y no se hará daño a su corazón ni a su alma.

Así que, sean honestos, aunque hayan hecho algo mal. Admítanlo, clarifíquelo y – si es necesario – discúlpese, ya que se pueden encontrar equívocos y errores en los más variados niveles, formas, tipos y actos.

Sean siempre honestos y defiendan la verdad. Los amo.

Su Madre en el Cielo.

Madre de todos los hijos de Dios.

Gracias, Mi hija. (Jesús está sonriendo y asiente con la cabeza).

 

170. Den testimonio de su fe. Visiten a sus iglesias — 13.06.2013

Mi hija. Mi querida hija. Siéntate conmigo y escucha lo que tengo que decir:

Nunca estén tristes y siempre valientes, porque la tristeza no viene de Dios, y nadie debe temer a la Palabra de Dios, porque es la única verdad y su guía para ir al Cielo cuando sea el momento para ustedes.

Por lo tanto, Mis amados hijos, defiendan la palabra de Dios, sean valientes y atrévanse a dar testimonio de su fe, porque solo así serán reconocidos como cristianos. Solo así se unirán como Ejército Remanente de Mi Hijo, y solo así serán cada vez más quienes siguen a Mi Hijo y quienes con amor y alegría – es decir, sin imponerse, sin gimotear y sin el «pero es que es tu obligación» – transmiten el amor de Mi Hijo, aumentan la fe y conducen a las almas aún perdidas al camino hacia Dios Padre.

Hijos Míos, no se impongan a nadie, porque ese no es el deseo de Dios. Manténganse siempre en el amor y defiendan la palabra de Dios. Es decir, no dejen que los cambios que les “imponga” el diablo calen [implementen cada vez más], sino que alcen su voz y defiendan lo que Jesús les enseñó en vivo.

Den testimonio de su fe. Visten a sus iglesias y digan abierta y honestamente a dónde van los días domingo, por qué vienen algo más tarde los días sábado por la noche y por qué no tienen «tiempo» durante todo el día, porque visitan las Santas Misas y reciben la Sagrada Eucaristía para unirse con Mi Hijo, confiesan sus pecados, porque los llevan al confesionario, serán absueltos de ellos (los pecados) y se sienten mucho mejor después, como si hubieran nacido de nuevo. 

¡Den testimonio de esto!

Ustedes oran en casa con sus hijos, con su pareja, antes de cada comida y en el camino. Se detienen a las 12 h. y a las 15 h. y se acuerdan de Mí, su Santa Madre y a Jesús. Díganle a la gente que los rodean que hacen eso, por qué hacen eso, o sea lo que están haciendo en este momento. Tienen que despertar a la gente y en ese sentido ¿qué es mejor que poner su vida también HACIA FUERA ANTE OTRAS PERSONAS totalmente al servicio de Dios? Difícilmente ellos dirán: «Oh, qué estúpido eres», porque aquellos que los rodean son personas que los aprecian.

No los enviamos a la «Cueva del León» y no le solicitamos visitas domiciliarias. Solo sean ustedes mismos y no se escondan, es decir no escondan ni cubran su fe, sino que vívanla abiertamente y con alegría. Así ustedes son maravillosas herramientas de Mi Hijo y despertarán visiblemente el interés.

A veces aún se requiere tiempo en los corazones de aquellos que aún no son creyentes, pero ellos siempre recordarán lo que ustedes están enseñando con su vida, y de esta manera puede llevarse a cabo lenta o rápidamente – con la oración pueden acelerarlo mucho – un cambio en la consciencia [de aquellas personas] y el alma conocerá el «Cielo» y no lo negará, ni en el Día de Gran Alegría, ni en los días anteriores, ya que «saben» a través de ustedes que Nosotros existimos y tarde o temprano eso les quedará claro.

Así que, no estén tristes y sean valientes. Entonces, Mis amados hijos, muchos otros encontrarán el camino hacia Nosotros, hacia Jesús, hacia Dios Padre.

Se los prometo.

Su Santa Madre en el Cielo.

Madre de todos los hijos de Dios.

Gracias, Mi niña, Mi hija. (Jesús asiente con la cabeza)

169. Cuidaremos a todos tan pronto como Nos den su consentimiento — 06.12.2013

Madre de Dios: «Mi hija. Mi querida hija. Todas las injusticias terminarán pronto«.

Jesús: «No te desesperes, Mi amada hija. Yo, tu Jesús, no permitiré que te hundas».

Madre de Dios: «Cree y confía y acepta todo como viene. Estos son tiempos muy difíciles y cada uno de ustedes, de todos los hijos de Dios, tiene algo diferente que aguantar, algo nuevo que aprender. Crean todos y confíen. Y vengan a Nosotros. Los esperamos con alegría, porque las puertas del cielo están abiertas para aquellos que son devotos a Nosotros. Amamos a todos los hijos de la tierra y cuidaremos a todos tan pronto como Nos den su consentimiento

«Queridos hijos, vengan a Nosotros. Yo, un Santo ángel de Dios, les suplico que se conviertan, que se aparten del mal, y que ruegan por ayuda a María y a Jesús. ELLOS los liberarán, ELLOS vendrán corriendo en su ayuda, ELLOS los guiarán, ELLOS los llevarán a los brazos de su Padre.

Dios el Altísimo, Nuestro Creador, está esperando a cada uno de ustedes, y con la ayuda de María y Jesús todos ustedes van al cielo. Todos estamos listos para defenderlos y de liberarlos de las garras del mal y del maligno.

Luchamos por ustedes para que ustedes encuentren, para que su alma encuentre la paz y para que puedan vivir en felicidad y alegría, paz y gozo y en el amor más profundo en el Reino de Dios, la Nueva Jerusalén, que vendrá a su tierra tan pronto como se haya peleada la última de todas las batallas.

Vengan a Jesús, queridos hijos. Nosotros, los Santos ángeles de Dios, estamos preparados para esta lucha. Digan SÍ a Jesús y corran a los brazos de su Madre celestial María. Ella, la engendradora de Dios eternamente virgen, los está esperando. Ella reza las intenciones por ustedes que conmueven el Sagrado Corazón de Dios Padre.

Él, el Altísimo, no LE niega nada. Por lo tanto, queridos hijos, recurran a ELLA y las gracias vendrán a ustedes grande y maravillosamente a través de ELLA como intercesora.

Crean, queridos hijos, crean y confíen. Pronto el cielo vendrá a la tierra y sucederá el mayor de todos los eventos. Alcanzarán la paz tan anhelada y vivirán en el amor y la alegría eternos. Las glorias de Dios Padre se les revelarán, y así estarán felices por siempre que es algo inimaginable para ustedes como simples hijos humanos.

Queridos hijos, dense vuelta y denle su SÍ a su Santo hermano, Jesucristo, el Redentor de todos los hijos de Dios. Con ÉL cosecharán los frutos que les fueron prometidos. Con ÉL su vida se convertirá en una vida verdadera y alegre. Él les dará la plenitud que su alma tanto anhela. Y con ÉL encontrarán a Dios Padre porque el puente hacia ÉL, Dios Todopoderoso, es Su Santo Hijo.

No esperen más, ¡sino conviértanse! El cielo está abierto para ustedes con todos sus ayudantes. Pídanlo, y Nosotros vamos. Pídanlo, y Nosotros escuchamos. Pídanlo de nuevo, y vamos corriendo hacia ustedes, porque nada es más grande, nada más glorioso que el regreso de un hijo perdido a Su Padre.

Los amo.

Su/s santo/s ángel/es en el cielo.»

(Veo un ángel grande, rubio, cabello hasta los hombros y un ángel pequeño. Los he visto varias veces).
(El ángel grande asiente con la cabeza afirmativamente).

 

Gracias.

«Mi Hija. Difunde este mensaje. Es muy precioso.

Tu Madre en el Cielo.» (Jesús está sonriendo).

168. Conviértanse a tiempo, porque tan pronto como ÉL venga a ustedes, todo sucederá de manera muy rápida — 11.06.2013

Mi hija. Mi querida hija. Yo, tu amada Madre en el Cielo, hoy quisiera decirte a ti y a todos Nuestros hijos creyentes e incrédulos que la «espera» pronto llegará a su fin, porque Dios Padre, Nuestro Padre Todopoderoso ya muy pronto enviará a Su Hijo, Jesucristo, para poner fin a las injusticias en su tierra y a dirigir a Sus hijos de vuelta al camino correcto del amor.

Lo que está sucediendo en su tierra está tomando tal magnitud que Dios Padre no seguirá [solo] mirando por mucho tiempo más. Alégrense, porque EL que creó a TODOS USTEDES y a TODO contendrá el mal tan pronto como amenace de escalar – y eso no tardará mucho tiempo más. Conviértanse a tiempo y preparen sus almas. Abran sus corazones a la llegada de Mi Hijo, porque tan pronto como ÉL venga a ustedes, todo sucederá de manera muy rápida.

El Anticristo todavía no muestra su verdadero rostro, pero pueden estar seguros de que él tiene todas las cuerdas en su mano satánica para hacer decaer al mundo. Traerá consigo la decadencia del bien, la ruptura de la creencia en la única religión verdadera e innumerables intrigas, seducciones, mentiras, malicia, esclavitud y opresión.

El más maligno de los malignos y sus secuaces buscan dominar el mundo. Siembran conflicto y odio entre ustedes, alimentan la división social, la división religiosa y la inseguridad, la incertidumbre y el miedo existencial. Su objetivo es controlar el mundo y tolerarlos a ustedes como esclavos. Quieren la destrucción del bien, así como todas las «referencias» a Jesús y Dios Padre, para que no les quede otro camino que el infierno, la condenación eterna.

Cuanto más malvados se vuelvan ustedes, más reputación ganan en el mundo del demonio, sin embargo, Mis amados hijos, más se alejan de Dios Padre, bloqueando así su camino hacia Su Reino de los Cielos. Se desheredan a sí mismos y no podrán cosechar los frutos y las glorias prometidas de los cielos, porque han elegido el camino del maligno y se han obstruido todas sus oportunidades para una eternidad en paz.

Nunca conocerán el amor de Dios Padre, y permanecerán eternamente excluidos de la felicidad y el gozo, la paz y la alegría, porque a través de sus actos malvados y sin conciencia durante su vida al servicio del diablo, han auto obstruido el camino a Dios, su Creador, y han comenzado el camino al infierno por SU PROPIA CUENTA, pero allí, Mis amados hijos, Satanás los espera con una fuerte carcajada, porque han caído en su trampa y él no cumplirá ni una de sus promesas. En lugar de esto los torturará y los hará sufrir, los profanará y los maltratará porque su «alegría» reside en el sufrimiento de los demás, él obtiene su «felicidad» a través del tormento de sus víctimas, tal cual como ustedes lo hacen durante su vida [terrenal].

Así que despierten, Mis hijos perdidos, y vuelvan a fijar su mirada a lo bueno. Miren a Jesús y a Dios Padre, y llenen sus corazones de amor. Dense vuelta, Mis amados hijos, y pídanos que les ayudemos. Vamos a volar los grilletes que Satanás les ha puesto – esto sucede con amor puro – y los liberaremos de su valle de fornicación y actos malvados.

¡Vengan a Nosotros! El cielo está abierto, así que llegamos a quien se Nos pide con honestidad y reverencia. ¡Dios Padre y Jesús los aman! A cada uno de ustedes los reciben con amor y gran alegría, porque cada niño que encuentre de vuelta a su Padre desencadena una celebración alegre en el cielo.

Así que, vengan a Él, a Jesús, que los ama tanto. Ningún pecado es demasiado grande para poder ser perdonado. Vengan antes de que sea demasiado tarde. Y vengan antes de que comience la gran muestra del alma. Porque el que no es de corazón puro, que ha pecado mucho y no se haya arrepentido, y especialmente el que vive en la incredulidad no podrá sobrevivir la muestra del alma por todo el sufrimiento de lo que ha hecho. 

Así que, dense la vuelta a tiempo y denle a Jesús su SÍ. ÉL los liberará de las garras de Satanás. ÉL regalará la creencia [en Dios] a los incrédulos y cuidará de TODOS Sus hijos, pero ÉL necesita su SÍ.

Así que vengan a Él, a Nosotros. El cielo estará allí para ustedes tan pronto como se lo Nos pidan honesta y sinceramente.

¡No se auto obstruyan la vida en la eternidad! ¡Nunca es demasiado tarde para convertirse! Siempre recuerden Mis palabras, porque a cada uno que pronuncia su SÍ a Mi Santo Hijo, Nos apresuramos a ayudar.

Que así sea.

Su Madre en el Cielo quien los ama.

Madre de todos los hijos de Dios.

 

«Quien no conozca el camino hacia Mí, quien Me niegue y no tome en serio Nuestra Santa Palabra, que se convierte antes de que sea demasiado tarde, porque tan pronto como Dios Padre tomará acción, tendrán que haberse convertido a Mí, para no ser devorado por el abismo del infierno.

¡Regresen! ¡conviértanse a Mí y denme su SÍ! Entonces, Mis tan amados hijos eso, vendré a rescatarlos y llevarlos a Mi Nuevo Reino. La eternidad en Mi paraíso les será dado, y su alegría será grande.

Los amo.

Su Jesús.»

Gracias, Mi niña. Mi hija.

167. Nunca las gracias que Dios Padre envió a la tierra han sido más grandes y poderosas que ahora — 09.06.2013

Mi hija. Mi querida hija. Hoy es un día glorioso porque el Espíritu de Dios está entre ustedes, Mis amados hijos.

Mi hija. Mi querida hija. Me alegro de que estés de vuelta aquí, con Nosotros, en este maravilloso, glorioso y sagrado lugar que le dimos a la humanidad para aumentar la fe y las conversiones, y para darles a ustedes, Nuestros amados hijos, fortaleza y descanso para soportar la vida cotidiana.

Mi hija. Es hora de que todos los hijos de Dios vuelvan a encontrarnos. Deben orar por todos los hijos de esta tierra para que encuentren el camino correcto del amor verdadero, y para que el deseo en sus corazones, el anhelo de encontrarse con Dios Padre crezca cada vez más, para que den el paso de la conversión y den a Jesús su SÍ.

Sin un SÍ para Mi Hijo el alma lo pasará mal. Experimentará mucho sufrimiento, peor sufrimiento de lo que pueden imaginarse aquí en su tierra. Oren por todos los hijos de Dios para que comiencen la conversión y sigan el camino del amor que los lleva a Dios Padre.

Ámense los unos a los otros como Jesús los ama y ayúdense mutuamente en la necesidad y el sufrimiento, pero también en el amor y la alegría. Quien se ayuda mutuamente, quien hace el bien por su prójimo, quien se pone a sí mismo atrás y se preocupa por el bienestar de los demás, cosechará los frutos del cielo, pero tienen que darle su SÍ a Mi Hijo, porque solo entonces se abrirán las puertas del cielo también para ustedes, solo entonces serán llevado cuando en el Día de la Gran Alegría venga Mi Hijo a ustedes y se abran las puertas de la Nueva Jerusalén.

Mis hijos. Confíen en Nuestra palabra. El fin está más cerca de lo que creen. Prepárense y vengan a Nosotros. Las puertas celestiales están abiertas ahora y nos apresuraremos de correr hacia ustedes cuando nos llamen. ¡Crean y confíen! Yo, su Madre en el Cielo, unida con los Santos y los Ángeles, estamos listos para defenderlos y ayudarles.

Para que cada uno pueda encontrar a Mi Hijo y darle Su SÍ, aún se necesita mucha oración. Por eso oren, hijos Míos, y pidan Nuestra ayuda. Nunca las gracias que Dios Padre envió a la tierra han sido más grandes y poderosas que ahora.

Así que, oren por todos los hijos de Dios, para que ninguno se pierda y en el Día de Gran Alegría cada uno pueda llegar junto con Mi Hijo al Nuevo Paraíso, Su Reino.

Que así sea.

Su Madre en el Cielo quien los ama.

166. ¿Quieren poner en juego la eternidad – SU eternidad? — 08.06.2013

Mi hija. El mundo debe darse vuelta, los corazones deben limpiarse, para que el alma de cada persona pueda encontrar a Dios y a Mi Hijo.

No se escondan detrás de la autocompasión, en vez de eso despiértense y vean por qué una catástrofe persigue a la siguiente. Su mundo está al revés, el pecado nunca ha sido tan grande como hoy, nunca la apostasía de su Creador era tan inmensa como ahora.

Si no se dan vuelta, Mis amados hijos, si no se convierten a Jesús y abren sus ojos y corazones por el único camino verdadero, entonces estarán todos perdidos porque el diablo los persigue, les pone trampas, les miente y ustedes le creen todo lo que él les dice, lo que él les ofrece y lo siguen porque no quieren saber nada acerca de Dios y Su Santo Hijo, y eso tendrá consecuencias para ustedes y les costará el derecho a su herencia prometida por Dios y los llevará al fin sin fin en la condenación.

¿Quieren eso? ¿Quieren poner en juego la eternidad – SU eternidad por un poco de diversión, un poco de satisfacción, por un poco de dinero y poder? ¿Cuánto vale todo esto? ¿Qué les traerá al final de sus días? ¿Cómo se verá su alma cuando se le abrirá el camino al infierno como el único comino posible?

Sufrirán. Sufrirán terriblemente. Su agonía nunca terminará y NO HABRÁ REGRESO, porque quien no elija una vida con Dios, quien no Le dé su SÍ a Mi Santo Hijo, perderá su derecho a la vida en el paraíso, porque se decidió en favor del diablo, esto vale incluso para aquellos que NO han tomado ninguna decisión.

Un SÍ, un simple, muy simple SÍ a Jesús, y serán salvados.

¡Despierten! ¡Dense vuelta! ¡Denle a Jesús su SÍ! Eso es todo lo que necesitan para poder vivir en paz eterna, lejos de la malicia y las mentiras, la miseria y el hambre, la calumnia y la falsedad porque el diablo será condenado, vencido por Jesús, Mi Santo Hijo.

Quien se convierta a ÉL, quien Le de su SÍ, ÉL lo llevará consigo cuando el cielo se fusione con la tierra, y juntos entrarán a Su Nuevo Reino, la Nueva Jerusalén, el paraíso y vivirán por siempre felices, contentos, en el amor y la seguridad, porque Dios Padre cuidará de cada uno de ustedes y nadie jamás volverá a experimentar sufrimiento.

Que así sea.

Su Madre en el Cielo quien los ama.

Madre de todos los hijos de Dios.

«Vengan, Mis hijos, vengan. Yo, su Santo Jesús, los espero. A cada uno de ustedes los amo y a cada uno de ustedes los llevo conmigo a Mi Nuevo Reino. Vengan, Mis hijos, vengan, porque quien Me dé su SÍ nunca se perderá.

Su Jesús Quien los ama.»

165. Acepten la mano de Dios que Él, el Altísimo, está extendiéndoles a través de Su Santo Hijo — 07.06.2013

Mi hija. Mi querida hija. Buenos días. Mientras el mundo no se despierte, reconozca a Mi Hijo y regrese al camino hacia Dios Padre, entonces aún se cometerán muchas atrocidades más, porque el diablo se ríe victoriosamente y usa su desorientación, Mis tan amados hijos, para hacer cumplir sus planes satánicos que traerán a los hijos de Dios, es decir a ustedes Mis amados hijos, tristeza, dolor, sentimientos de desconsuelo y desolación.

Jesús: «Devuélvanse y vengan a Mis brazos. Yo, su Jesús, les regalaré alegría. El amor entrará a su vida y llenará sus hogares y sus corazones – y vendrán días hermosos para ustedes, porque a cada uno que confía en Mí, quien Me da su SÍ y se Me entrega a sí mismo y a su vida, lo cuidaré, estaré allí para él, viviré con él y lo traeré de regreso al camino del Amor Santo. Esto lo prometo.»

Mis hijos. Mis tan amados hijos. Acepten la mano de Dios que Él, el Altísimo, está extendiéndoles a través de Su Santo Hijo y cambien su vida. Entonces, Mis amados hijos, también a Ustedes se les revelarán los misterios de Dios y su vida cambiará para mejor.

Que así sea.

Su Madre en el Cielo y su Jesús quienes los aman.

164. La clave para una comprensión más profunda de Nuestra Palabra. — 06.06.2013

«Mi hija. Mi querida hija. El sufrimiento que estás experimentando es el dolor que sufrió Mi hijo. Si las personas no lo comprenden, están permitidos de invocar al Espíritu Santo y pedirle claridad, comprensión y amor en sus corazones, que es la clave para una comprensión más profunda de Nuestra Palabra. Con esta clave, este amor en el corazón, se abren todas las puertas aún cerradas hacia Mi hijo.

Dile eso a Nuestros amados hijos.

En profundo amor, tu Madre en el Cielo.

Gracias, Mi hija.»

«Mi niña, Mi hija. Grande fue el sufrimiento que yo tuve que (so)portar por la redención de la humanidad. Grande, mi dolor que padecí por el sufrimiento que a Mí, su Sagrado Jesús, fue infligido. Tú hija Mía, has aceptado tres de estos sufrimientos para Mí y otros seguirán, porque Mis sufrimientos son muchos y con cada sufrimiento te acerco más a Mi Santo corazón redentor.

Para muchos de Nuestros hijos esto es difícil de entender porque caminan un camino diferente al tuyo, hija Mía. Así cada uno de ustedes tiene una tarea muy especial y la tuya la de experimentar Mi dolor y transmitir a todos Nuestros hijos Mi Santa palabra y la del cielo, porque son muchos los que hablan contigo.

Cualquiera que lleva el amor, el amor verdadero y sincero por Nosotros en su corazón, entenderá Nuestra palabra. Cualquiera que aún necesite ayuda llame al Espíritu Santo, porque ÉL les dará la claridad y aumentará su comprensión si le piden con sinceridad y reverencia.

Mis queridos hijos. Denme, su Jesús, su SÍ. Entonces, yo también puedo actuar en ustedes, ayudarles, y estar con ustedes y regalarles la vida eterna en la Nueva Jerusalén.

Los amo. A cada uno de ustedes.

Su Jesús.”

 

«Mi hija. Mi querida hija. Siéntate Conmigo y escucha lo que tengo que decirle al mundo:

Mis hijos tan amados por mí. Yo, su Madre en el Cielo, unida con todos los Ayudantes celestiales, vengo a ustedes a través de Nuestros videntes elegidos para traerles la salvación a su alma.

Quien escuche Nuestra Palabra, confíe en Nosotros y se entregue a Mi Santo hijo, Jesucristo, y le dé su SÍ, experimentará la salvación y bendiciones, y las glorias de Dios le serán reveladas.

Mi hija. Mi querida hija. Diles a Nuestros hijos que es hora de volver, de concentrarse en una vida según los mandamientos de Dios Padre y de dar su SÍ a Mi Santo hijo.

Vengan, hijos Míos, vengan. Vengan todos a Nosotros, a su Santa Madre en el Cielo, a Jesús, a Dios Padre y a los santos y ángeles. Entonces, Mis queridos hijos, todo estará bien, y la vida en el paraíso por la eternidad les será dada ustedes. Que así sea.

Su Madre en el Cielo. Quien los ama.

Madre de todos los hijos de Dios.”

 

Oración No 23: Oración por amor, claridad y confianza en Dios

Oh, Espíritu Santo, llena mi corazón con Tu amor,

dame claridad y confianza en Dios.

Ayúdame a descifrar las palabras del Señor,

porque solo a través del amor las entenderé.

Amén.

 

Gracias, Mi hija.

163. ¡Solo Dios es omnipotente! — 05.06.2013

Mi hija. Mi querida hija. Siéntate conmigo. Hoy es un día hermoso, porque su tierra ha experimentado mucha purificación y muchas conversiones han tenido lugar en las profundidades de muchas personas.

Otros reflexionan sobre por qué todo está como está y buscan una explicación más allá de dónde y del por qué podrían venir todas las irregularidades climáticas. Aquí, el Espíritu Santo ahora está trabajando activamente en estos corazones para que encuentren el camino hacia su y Nuestro Creador.

Y luego hay aquellos que literalmente «se rompen la cabeza» tanto que se esfuerzan pensando, pero no logran encontrar ninguna explicación en su historial meteorológico, porque el que investiga sin Dios nunca encontrará una explicación válida, el que ignora la omnipotencia de Dios, estará siempre estableciendo nuevas teorías, todas las cuales no serán válidas a largo plazo.

Solo Dios es omnipotente. Es ÉL que hace las inundaciones y que los vientos sean tormentosos, a ÉL obedece el fuego y la tierra. Él prende. Él apaga. Y todo esto para que Sus hijos «perdidos» puedan encontrar su camino de regreso a Él.

Aquellos de ustedes que son creyentes saben acerca de la omnipotencia de Nuestro Padre, Dios Altísimo. Aquellos que no creen están buscando desesperadamente explicaciones, tomando medidas de precaución y viven con un miedo constante de todo lo que podría sucederles en la vida.

¡Despierten y vengan a Dios Padre! ¡Vivan de acuerdo con Sus leyes y aférrense a Sus ayudantes celestiales! Para esto, deben dar su SÍ a Jesús, Mi Santo Hijo, porque ÉL es el camino hacia el Reino de los Cielos. Él es el puente que los conecta con Dios Padre y el Cielo. Sin Él, sin SU guía caerán una y otra vez, y los obstáculos se superarán solo difícilmente, las pruebas pasarán solo difícilmente o no las pasarán.

Den su mano a Jesús, Mis amados hijos, y síganlo a Él. Una vida con Jesús es lo más hermoso que un alma humana pueda experimentar. Entonces, ¿qué están esperando? Crean y confíen y denle su SÍ. Entonces, Mis tan amados hijos, su vida se volverá hacia lo positivo, el miedo y la duda darán paso al amor, la paz y la alegría. Tendrán corazones felices y plenas, y nada, ABSOLUTAMENTE NADA podrá «desviarlos».

Jesús los cuidará entonces. Entréguense a Él, su ser, su vida, sus familias, todo lo que tienen, lo que son. Solo así allanarán su camino hacia el Nuevo Paraíso, solo así podrán reclamar los frutos y las glorias de Dios para ustedes y sus seres queridos.

Que así sea.

Su Madre en el Cielo quien los ama.

Madre de todos los hijos de Dios.

(Jesús sonríe) Gracias, Mi hija. Te amo.