788. ¡Desvelen el astuto juego que se juega en su Tierra y retírense de ahí por completo! — 21.12.2014

Bonaventura, con tristeza: Mi hija. Mi querida hija. Los acontecimientos en su mundo son catastróficos. Los que tienen influencia son los que buscan la destrucción de ustedes, y ellos dominan su mundo con su dinero que les otorga un gran poder. Los políticos de ustedes no pueden hacer nada contra estos “buitres del poder”, pues quien se les opone lo “destituyen”.

Mis hijos. Las aspiraciones de poder en su mundo están interconectadas, entrelazadas a nivel mundial, y se extienden desde las casas reales hasta los presidentes. Es una familia en particular la que tiene los “hilos del juego” en sus manos. Partiendo de ella, existen “lazos de sangre” en todos los ámbitos de la vida de ustedes, [especialmente] allí donde se les permite “influir” y allí donde se ejerce [ya] y donde se les permite ejercer el poder, la distracción y la seducción.

Mis hijos. La política mundial pende de “un hilo” y no, como ustedes creen, de muchas comunidades de intereses diferentes. No importa quién tenga las “riendas” en la mano: ¡el objetivo es siempre el mismo! Así que no se engañen y no confíen en las personas, pues ustedes están siendo guiados por el mismo “engañador”.

Confíen, pues, en Jesús, en su Redentor y hagan el bien en sus vidas.

Oren, Mis hijos, pidiendo guía y gracia al Señor, pues solo a través de Jesús y con Jesús llegarán a salvos al Nuevo Mundo, pero sin ÉL caerán a los pies de los secuaces del diablo, y estos los entregarán a su propio maestro, pues su único objetivo es complacerlo, sin saber que él también los pisoteará.

Mis hijos. No participen jamás en el juego del diablo, pues lo perderán. Declárense plenamente por su Jesús, pues ÉL es el único camino para que sean elevados gloriosamente y no se pierdan en manos del diablo.

Desvelen el astuto juego que se juega en su Tierra y retírense de ahí por completo. Así ustedes no perecerán, no obstante, deben prepararse para el regreso de Jesús.

Mis hijos. Crean y confíen, y no teman. Todo lo que les decimos proviene del Padre mismo. ÉL Nos lo encargó, y todo sirve para su preparación.

Así que crean y confíen y vuelvan por completo a Jesús. ÉL es su Redentor y su Salvador, y con ÉL entrarán en el Nuevo Reino.

Así pues, declárense ahora y no esperen más. Los santos y Yo, su San Bonaventura, les ayudaremos si nos lo piden. Amén. Que así sea.

Con amor,
Su San Bonaventura. Amén.

787. ¡Las atrocidades son inhumanas y bestiales! — 21.12.2014

Mi hija. Mi querida hija. Ahí estás. Qué bueno que hayas venido hoy.

Mi hija. Ya no queda mucho tiempo para su preparación. Díselo a los hijos de la Tierra, porque

cuando llegue el fin, llegará rápido. Todo se precipitará y aquellos que no estén firmemente arraigados en Mi Hijo, se perderán.

Mis hijos. ¡Declárense por Jesús, su Señor y Salvador! No esperen más, pues el fin se acerca a pasos agigantados.

Mis hijos. ¡Mi Hijo, su Jesús, es su camino! Con ÉL alcanzarán la Vida Eterna, pero sin ÉL les sobrevendrá un gran sufrimiento.

Así que conviértanse ahora y denle a Jesús su SÍ. Yo, su Santa Madre en el Cielo, junto con los santos aquí reunidos, se lo pido, pues su alma no debe perderse. Amén.

Los amo.

Su Madre en el Cielo.

Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.

“Mi hija. Diles a los hijos que los amamos. A cada uno lo guiamos hacia Jesús, si nos lo pide en oración y con sinceridad. Díselo a los hijos del mundo, porque Nosotros, sus Santos en el Cielo, estamos a su disposición. Pídannos y los ayudaremos. Amén.

Su Santo Bonaventura y los Santos aquí reunidos. Amén.”

Oren por los hijos en el mundo y por todos los perseguidos. Su sufrimiento es especialmente grande, pues las crueldades que se les infligen son inhumanas y bestiales.

Oren, Mis hijos, para que cese la persecución de los cristianos. Deben unirse en la oración para que el odio en los corazones de los perpetradores se mitigue y puedan (volver a) sentir humanidad.

Mis hijos. Oren por la paz y el amor en los corazones de todas las personas, para que estas y

otras crueldades lleguen a su fin y ustedes no sigan envueltos en guerras, en persecuciones y en injusticias.

Yo, su San José de Calaçenc, se lo pido junto con todos los santos aquí presentes. Amén.

(Jesús, la Madre de Dios y Dios Padre asienten con la cabeza).

786. ¡La lengua de doble filo del diablo está entre ustedes! — 21.12.2014

Mi hija. Mi querida hija. Por favor, diles hoy lo siguiente a los hijos de la Tierra:

¡No se dejen seducir por las palabras dulces que salen de la boca de aquellos que desean su perdición!

Estén advertidos, Mis hijos, y miren más allá de las fachadas que el maligno ha erigido para que no se den cuenta de la verdad. Él juega un juego malicioso con ustedes, y lo que hoy aún se derrite como azúcar en su lengua, ¡pronto se convertirá en amargura y malestar!

¡Así que estén advertidos y no confíen en las palabras dulces! Como la miel el maligno se las unta en la boca, pero la dulzura dará paso a la amargura y como brea y azufre se convertirá en su perdición, pues el diablo es astuto y, a pesar de sus palabras dulces como el azúcar, planea su ejecución y los está preparando el camino a su infierno, para ser el gobernante eterno de sus almas y deleitarse con su tormento.

Mis hijos. ¡Presten mucha atención, estén alertas y siempre preparados! Mi Hijo está a la espera [para ayudarles] y los redimirá, pero deben declararse plenamente a favor de ÉL.

El juego de engaños ha comenzado y es difícil ver las intrigas: solo se les muestra lo que el diablo quiere, pero se les oculta la verdad real, ¡y sus mayores malhechores se les presentan a ustedes como benefactores y pacificadores, incluso como portadores de esperanza!

¡Así que estén advertidos y confíen total y completamente en Mi Hijo! La lengua de doble filo

del diablo está entre ustedes, ¡y quien no la reconozca puede perderse fácilmente!

¡Prepárense, pues, para Mi Hijo y esperen la Nueva Era! Lleven alegría en el corazón y oren, Mis hijos. ¡Oren especialmente al Espíritu Santo por el don del discernimiento, pues lo necesiten más con cada día que pase!

De manera astuta ustedes están siendo llevados por el camino resbaladizo, y son tan pocos de ustedes los que son conscientes de ello. Oren unos por otros y contra la implementación de los planes malignos de la élite.

Sean una unidad en Mi Hijo y oren día y noche. Pidan a su Santo Ángel de la Guarda que ore siempre con ustedes y con su alma, y en los momentos en que estén ocupados o distraídos. De esta manera, su oración nunca se detiene y aún se logrará mucho bien.

Mis hijos. El fin está cerca, pero aún vendrán tiempos peores. AFERRENSE A MI HIJO. ÉL es su única chance de no perderse. Amén. Que así sea.

Su Madre en el Cielo que los ama.
Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.

785. ¡Su oración obra los milagros en este tiempo del fin! — 20.12.2014

Mi hija. Mi querida hija. Por favor, diles hoy a los hijos de la Tierra lo siguiente:

No esperen hasta el último día, pues su conversión no será más fácil, sino que con cada día que pasa les queda menos tiempo para su purificación.

Honren a Mi Hijo y a su Padre que está en los Cielos, y comiencen a orientar su vida completamente hacia Ellos. No debe haber más distracciones, pues ustedes están más cerca del fin de lo que creen. Así que comiencen ahora a orientar su vida hacia Jesús, a agradarle en todo lo que hagan. Vivan con ÉL y hónrenlo, pues les queda poco tiempo. Cuando llegue el fin, deben haber encontrado a Jesús y confiar plenamente en ÉL.

Mis hijos. El fin se acerca, y ustedes viven ciegos en la ilusión y el humo del diablo. Atrapados en sus velos de niebla, ustedes permanecen ignorantes y ciegos, y la verdad se les oculta. ¡Ustedes pueden cambiar esta situación declarándose a favor de Jesús! Así, el fin será motivo de alegría para ustedes, de lo contrario, la angustia y el sufrimiento caerán sobre ustedes.

Mis hijos. Apenas les queda tiempo, ¡así que declárense ahora! Solo Mi Hijo es el camino hacia una eternidad gloriosa, quien no se declare a favor de ÉL, pronto estará perdido.

Mis hijos. ¡Levántense y escapen de su vida tan “cómoda”! Solo su purificación los liberará del pecado y su entrega a Mi Hijo los hará felices. Acepten ahora la bendición de su Padre y dejen que los colme de Sus gracias. El Padre ama a cada uno de ustedes, y aún hay tiempo para su conversión.

¡Corran, pues, hacia Jesús y denle su SÍ, y entréguense por completo a ÉL! Serán felices hijos del Señor y la alegría entrará en sus corazones.

Declárense ahora, Mis amados hijos, y no esperen más. Los últimos preparativos ya están hechos, y pronto reconocerán de manera palpable la puesta en práctica de los planes malignos.

¡No acepten en ningún momento la marca de la bestia, pues les cerrará las puertas de la gloria! Abran sus ojos y oídos y sus corazones, pues las innovaciones de su mundo están orientadas a su perdición.

Oren, pues, ahora, amados hijos, contra todo el mal que aún está planificado por venir. Sus oraciones están siendo escuchadas por el Padre, así que no dejen que la oración se detenga jamás. Yo, su Santa Madre en el Cielo, se lo pido insistentemente, pues su oración obra los milagros en este tiempo del fin. Amén.

Los amo.

Su Madre en el Cielo.
Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.

784. ¡Celebren su Navidad en esta santidad que ES Mi Hijo! — 19.12.2014

Mi hija. Mi querida hija. Qué bueno que hayas llegado, Mi amada hija. Buenos días. Por favor, diles hoy a los hijos del mundo lo siguiente:

¡Es la solemnidad del nacimiento de Mi Hijo lo que celebran en Nochebuena!

Ahora tomen conciencia de este gran regalo, pues es único, de la mayor generosidad y completamente precioso, porque:

El Señor les ha nacido, su Redentor, su Mesías, y para cada alma se ha allanado el camino hacia la gloria del Padre -de regreso a casa con ÉL, con su Creador-, porque:

Por medio de Jesús, su Señor, ustedes obtienen este generoso y precioso regalo y a toda alma que pecara se le perdonará por medio de Jesucristo, su Señor y Redentor, siempre y cuando se declare por ÉL, pida perdón, se arrepienta y haga penitencia.

Mis hijos. ¡Celebren su Navidad en esta santidad que ES Mi Hijo! Hónrenlo a ÉL, denle las gracias a ÉL y alégrense, pues Jesús les fue dado por el amor universal e infinito del Padre -para cada uno de ustedes-, y este regalo, dado por el mismo Padre, lo celebran en Navidad.

Mis hijos. Acepten a Jesús y declárese por ÉL, pues ÉL fue enviado por el Padre para la redención de ustedes y de su mundo. No lo rechacen, sino hónrenlo, vivan con ÉL y den gracias al Padre por este regalo de gracia tan precioso.

Mis hijos. Celebren esta Navidad con recogimiento y alegría, lleven amor en su corazón y den gracias a Mi Hijo y al Padre.

Conviértanse, Mis hijos, y cuenten a sus pequeños el significado de la fiesta de Navidad para que también ellos encuentren a Jesús y no se pierdan ante el adversario. Amén. Que así sea.

Su Madre en el Cielo.
Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.

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¿Dónde está la Navidad?

Había una vez un pequeño duendecillo que quería tenerlo todo. Pero eso no era posible, y como eso no le gustaba, se puso de mal humor.

A mamá y papá esto no lo veían bien, porque el duendecillo les causaba preocupación: “Mejor mira dentro de tu corazón y descubre de qué se trata la Navidad”. El duendecito lo intentó, pero no lograba ver nada, pues aún era muy pequeño.

Pero entonces, en Nochebuena, vio a sus padres radiantes de alegría, incluso sin regalos en la mesa. Así que el pequeño duendecillo pensó para sí mismo: ‘simplemente debería mirar más a fondo’, y encontró en un trono: al Niño Jesús, tan puro y delicado, morando en su corazón.

Entonces se alegró el pequeño duendecillo, y la Navidad había renacido para él.

San Bonaventura y María de la Preparación Divina de los Corazones

783. ¡El más precioso de todos los regalos les fue dado en la Nochebuena! — 18.12.2014

MI hija. Mi querida hija. Por favor, diles a Nuestros hijos cuán importante que es celebrar la Navidad, pues el Señor les ha nacido, ¡y es una gran fiesta para todos ustedes que son hijos de Dios!

Celebren ahora esta Navidad con amor y oren, Mis hijos, al Señor y al Padre, pues por Sus gracias y milagros ustedes serán salvados y elevados, pero deben reflexionar, Mis hijos, y encontrarse completamente con Jesús, su Salvador.

Mis hijos. Honren al Padre, que les ha enviado un regalo tan generoso: SU Santo Hijo en la Tierra, para la redención de ustedes y del pecado.

Alaben, den gracias y denle la honra que ÉL merece: el más precioso de todos los regalos les fue dado (ha nacido) en la Nochebuena, así que lleven alegría y agradecimiento en sus corazones y esperanza y confianza en la Nueva Era:

Mi Hijo volverá, pero ÉL no morará entre ustedes. ÉL vendrá para triunfar, y gloriosos (serán) aquellos que hayan creído en ÉL y hayan confiado en ÉL.

Ámense los unos a los otros, Mis hijos, y celebren esta Navidad con recogimiento. Las gracias del Padre son grandes, solo tienen que pedirlas.

Con amor, Mis hijos.

Su Madre en el Cielo que los ama.
Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.

782. ¡No pongan en juego su herencia por cosas pasajeras! — 18.12.2014

Mi hija. Mi querida hija. Buenos días. Por favor, diles hoy a Nuestros hijos de la Tierra lo

siguiente:

Deben declararse por Mi Hijo para recibir su herencia, pues quien no se declare por ÉL, Hijo del Padre Todopoderoso, no conocerá su herencia, pues las puertas le permanecerán cerradas a este reino, y el diablo obtendrá poder sobre él, lo robará y lo atormentará, y su eternidad será cruel, pues no LE ha dado su SÍ a Mi Hijo.

¡Hijos, despierten y reconozcan la verdad! El diablo juega un juego malvado con ustedes, pero

¡su poder se limita al inframundo y a los hijos que no se declaran por Jesús!

Su Tierra pasará, pero su alma no. ¡Así que no le “roben” la eternidad al lado del Señor -su hogar-, sino prepárense para este tiempo glorioso!

No pongan en juego [no arriesguen] su herencia por cosas pasajeras, pues su alma sufrirá y se perderá.

¡Así que regalen a Mi Hijo su SÍ y conviértanse en verdaderos hijos del Señor! Con ÉL, su alma vivirá por toda la eternidad, y verá al Padre.

Conviértanse, Mis hijos, y declárense. No les queda mucho tiempo. Yo, su Madre en el Cielo que los ama, se lo pido, pues su alma no debe perderse. Amén. Que así sea.

Su Madre en el Cielo que los ama.

Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.

Escuchen Mi palabra y sigan Mi llamado, pues es el Padre quien Me encomendó esta misión.

Amén. Los amo.

781. ¡Sigan Mi llamado y oren los unos por los otros, para que el diablo no siga propagando aún más odio! — 17.12.2014

Mi hija. Mi querida hija. Quédate completamente con Nosotros. Por favor, diles hoy a los hijos de la Tierra lo siguiente:

Mucho sufrimiento está siendo infligido a Nuestros hijos creyentes en todo el mundo, y el odio que se está sembrando en muchos corazones se está desbocando. El diablo y sus demonios toman posesión de estas almas y las incitan a matar, abusar, asesinar, torturar, flagelar y a atormentar precisamente a aquellos que creen en Mi Hijo, LO siguen fielmente y LE son devotos.

Mis hijos. Este odio se extenderá cada vez más si no comienzan todos a vivir en amor unos con otros. Mi Hijo quiere salvar a cada alma, así que oren unos por otros y oren juntos, y llamen al Espíritu Santo para pedir ayuda y gracias para estas almas descarriadas, endurecidas y ennegrecidas, pues están atrapadas en el odio del diablo y no saben cómo escapar de él, ni tienen la voluntad de hacerlo, tan cegadas y poseídas están por los “secuaces” del diablo, que recorren su mundo y tientan a aquellos que son débiles, ¡“incultos” y a los que no están firmes en Jesús!

Mis hijos. Deben orar y deben confiar en Mi Hijo. Vivan según los mandamientos del Padre y sigan a Jesús. Quien se entrega al pecado será atrapado por el diablo. Sus demonios lo poseerán, y su vida se volverá desolada y llena de odio.

Manténganse, pues, alejados del pecado y nunca cedan ante él. El fin está cerca, y quien tome la decisión equivocada se perderá. Amén.

Sigan Mi llamado y oren los unos por los otros, para que el diablo no siga propagando aún más odio. Amén.

Estén alerta y oren, Mis hijos. Yo, su Madre en el Cielo que los ama, se lo pido. Amén.

Su Madre en el Cielo.
Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.

780. ¡Aprovechen la oportunidad de la visión del alma! — 16.12.2014

Mi hija. Mi querida hija. Por favor, diles hoy a los hijos de la Tierra que confíen. Su confianza en Mi Hijo es el “salvavidas” que los mantendrá “a flote” en los tiempos que se avecinan.

Mis hijos. Deben prepararse, porque el fin está cerca. Aprovechen la oportunidad de la visión del alma, porque cuando llegue a ustedes, CUANDO LES SEA REGALADA, ese será el momento en el que aún podrán cambiar su vida, podrán transformarse.

Después de eso, la decisión estará tomada, y solo los hijos que hayan encontrado a Jesús serán elevados en el fin de los días, que entonces ya no serán largos [muchos]. La paz volverá a ellos y en paz vivirán, mientras que los otros, los hijos perdidos, sufrirán, porque no Le dieron su SÍ a Mi Hijo.

Así que conviértanse a tiempo, ustedes que son incrédulos, porque solo Jesús es el camino hacia el Padre, el camino hacia una eternidad pacífica, amorosa, gozosa, alegre, feliz y de total plenitud. Aprovechen, pues, esta última de todas las oportunidades que muy pronto se les será regalada, y ¡caigan de rodillas pidiendo perdón, sí, suplicándolo!

No desperdicien su eternidad por orgullo, por terquedad, por ser obstinado y otras faltas de virtud. Ustedes son importantes, porque el Padre los ama, y su alma no debe perderse.

¡Así que escuchen Mi llamado y conviértanse! ¡Jesús ES su camino! ¡Su ÚNICO camino! Amén. Que así sea.

Los amo.

Su Madre en el Cielo.
Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.

779. ¡No están viendo la profecía de Juan en el tiempo presente! — 15.12.2014

Mi hija. Mi querida hija. Por favor, escribe y escucha lo que Nosotros, tu Madre en el Cielo, los Santos, Dios Padre y Jesús, tenemos que decir hoy a los hijos de la Tierra:

Hijos, ¡despierten! El fin está a sus puertas, ¡pero simplemente no quieren creerlo!

La mayoría no lo ve, los demás creen que vendrá más tarde, ay, hijos, ¡qué incrédulos y qué descarriados son!

Incluso aquellos de ustedes los que creen en Jesús, ¡no están viendo la profecía de Juan en el tiempo presente! ¡Y esto, aunque todo lo que Nosotros Le mostramos a Él se está cumpliendo y ustedes lo están viviendo [presenciando] hoy en su mundo!

Mis hijos. Mis hijos tan amados por Mí. ¡Despierten antes de que sea demasiado tarde! Pronto habrá llegado el fin, ¡pero ustedes no se han preparado! Ustedes desprecian Nuestras advertencias, desdeñan y se burlan de Nuestra Palabra y de quienes la anuncian -¡acaso no han aprendido nada!

¡Contemplan su historia, la que está escrita en el Libro Sagrado del Padre, y pregúntense si la incredulidad no se repite en su época actual!

¿Acaso deben suceder cosas aún mucho peores para que se den cuenta en qué época se encuentran?

Hijos, despierten y den su SÍ a Jesús. El fin se acerca a pasos agigantados y ustedes permanecen en la irrealidad y la incredulidad.

Quien no se prepare, se perderá, y las profecías del Nuevo Reino no le serán concedidas. Se perderá ante el adversario, si no se convierte y encuentra a su Jesús.

(Jesús): Amados hijos, escuchen bien ahora, porque el tiempo del fin está casi aquí:

“Declárense por Mí, por su Jesús, y sigan el camino hacia el Padre. Conmigo encontrarán la salvación”.

(Dios Padre:) “Así que profesen ahora su fe en Mi Hijo y entren con ÉL en el paraíso que YO he creado para ustedes: el Nuevo Reino de Mi Hijo, que está abierto a todo aquel que regale su SÍ a Jesús.”

(Madre de Dios:) Mis hijos. ¿A qué están esperan aún? Levántense y prepárense. Jesús los está esperando. Amén.

Con profundo amor,

Su Madre en el Cielo,

Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación, junto con Dios Padre, Jesús y los santos. Amén.